Es la primera vez que un templo mariano en todo el continente asiático recibe tal reconocimiento por parte del Santo Padre. La iglesia Nuestra Señora de la Paz y el Buen Viaje de Antipolo, había sido declarada "santuario internacional" un mes antes.
El Pro-prefecto del Dicasterio para la Evangelización, monseñor Rino Fisichella, presidió el pasado 26 de febrero la celebración eucarística en la iglesia Nuestra Señora de la Paz y el Buen Viaje de Antipolo, en Filipinas.
Hace un mes, el 26 de enero, el santuario de Antipolo fue declarado solemnemente "santuario internacional". La misa, que contó con la presencia de monseñor Fisichella y del nuncio apostólico en Filipinas, monseñor Charles John Brown, tuvo lugar después de tres días de oración y acción de gracias por el acontecimiento histórico.
En la celebración también estaban presentes el arzobispo de Manila, cardenal Jose Fuerte Advincula, el obispo de Antipolo, monseñor Ruperto Santos, y el rector del santuario, padre Reynante Tolentino, junto con otros obispos de las diócesis filipinas, sacerdotes, diáconos, seminaristas, personas consagradas y miles de fieles laicos.
"La presencia de un santuario semejante – expresó el Pro-prefecto durante la homilía – es un signo de gracia que nos llama a todos nosotros al testimonio profundo de la fe. Nos encontramos en el santuario dedicado a la Virgen María, la Madre de Dios que intercede por nosotros, ante todo, para que reine la paz en el mundo entero y en nuestros hogares".
El peregrino que viene al santuario, continuó el obispo, "sabe que no puede salir sin llevar consigo el mensaje de paz que da la Madre de Dios. La peregrinación al santuario internacional tiene la misión de unir espiritualmente a los cristianos con todos los creyentes en todo el mundo. Ser un santuario internacional no es solo un privilegio que se concede, sino una misión que se debe compartir".
Mons. Fisichella concluyó su exhortación con un mandato: "Que esta casa de Dios sea, por tanto, un lugar donde se fortalezca la fe a través de la oración incesante que se eleva hacia el Padre por intercesión de la Virgen María; se fortalezca la esperanza para el camino que debemos recorrer hasta llegar a la meta final; y se viva abundantemente la caridad de corazón, reconociendo las formas de misericordia que el Señor nos ha dejado".
El próximo año, con ocasión del Jubileo 2025, los peregrinos de Antipolo que irán a Roma para el Año Santo también tendrán la responsabilidad de ser “Peregrinos de Esperanza”.
Al inicio de la Misa, el Pro-prefecto colocó frente a la imagen de la Virgen María la “Rosa de oro”, ofrecida como don al santuario por el Papa Francisco. Es la primera vez que un santuario mariano en Filipinas, y en todo el continente asiático, recibe tal reconocimiento por parte del Santo Padre.
"Que con motivo de este honor concedido a nuestro santuario – han escrito en la oración final de agradecimiento -, nos convirtamos verdaderamente en portadores de la palabra y del amor de Dios, manifestando devoción a la Santísima Virgen de Antipolo y empeñándonos en obras de beneficencia".

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