Papa Francisco: No dejemos que la fiesta se apague

Papa Francisco: No dejemos que la fiesta se apague

Mensaje por los 500 años de la Primera Misa en la Argentina

Debiera haber sido la Misa más solemne de la Argentina en mucho tiempo, concelebrada por decenas de obispos. Pero el Obispo de la patagónica diócesis de Río Gallegos Jorge Ignacio García Cuerva celebró solo con un concelebrante, en la Capilla del Obispado en Río Gallegos, la Misa oficial con la que se celebró los 500 años de la Primera Misa en la Argentina.

“Ésta, no es la Celebración y Encuentro previstos inicialmente para recordar este aniversario, pero es la que nos ofrece Dios, con la sencillez y despojo de la Primera Misa en nuestra patria hace 500 años”, leyó una voz en off en las imágenes de la Misa, transmitida por internet.

Un puñado de personas fueron apenas testigos presenciales: pocos, como los que seguramente participaron de la primera, 500 años atrás, en el puerto de San Julián. Eran todos tripulantes de la histórica expedición de Fernando de Magallanes y Sebastián Elcano, conocida por haber completado la primera vuelta al mundo uniendo los mares. Pero también eran pocos los que participaron de la primera Misa, en la última cena, como bien evocó el Obispo García Cuerva en una entrevista radial a Radio María.

Fueron meses, años de preparación para un momento jubilar. Pero la pandemia obligó a la cancelación del gran evento previsto. Y más allá de los dos sacerdotes, apenas asomaron en cámara un representante del mundo de la salud, y otro de la seguridad, acaso los dos grupos de personas más emblemáticos en este combate contra el coronavirus.

No obstante, los acompañaron miles por internet. Estaban todos representados en los flecos del mantel que cubría el altar y recogían las intenciones que hicieron llegar. Y la celebración de la primera Misa tomó un color distinto, y a su manera, emocionante. Más de 20 mil personas la siguieron desde Facebook, y decenas de repetidoras la transmitieron por radio, televisión y redes sociales, en todo el país. Incluso un joven, desde Jujuy, se acopló a la Transmisión y realizó la traducción simultánea para lenguaje de sordos.

Entre los que se hicieron presente acompañando estuvo el propio Papa Francisco, que envió un conmovedor mensaje. “En estos momentos donde el contacto viene medido y evitado, es imprescindible que podamos rememorar y aprender ese sentir eucarístico que sólo el Señor nos puede enseñar. No dejemos que la fiesta se apague, no perdamos la oportunidad de asumir y acoger nuestro presente como un tiempo propicio de gracia y salvación con todo el empeño que esto significa. Hoy como ayer siguen resonando en los distintos pueblos, parroquias, capillas, hospitales, colegios, casas, ciudades y barriadas las palabras del Señor «hagan esto en memoria mía» (Le. 22, 19)”, expresó el Papa en una carta que fue leída durante la celebración.

Facebook | 500 años Primera Misa - Argentina

El mismo Papa se detuvo sobre el mantel que recogía las intenciones y se hizo presente: “Me contaste que el mantel del altar está realizado con las intenciones que fueron recogiendo durante todos estos meses con participación de gente de todo el país. Es el santo pueblo fiel de Dios que sabe siempre rebuscárselas para estar cerca del Señor; que, inclusive en medio de las restricciones e impedimentos, busca la manera de escabullirse para «tocar su manto», ofrecer su vida, poner en el altar sus historias para que Jesús las unja con la gracia de su bendición. Me uno también desde aquí, como hijo y parte de este Pueblo de Dios que da gracias y celebra la fidelidad del Señor.”

Publicidad ACTUALIDADPapa Francisco: No dejemos que la fiesta se apagueFacebook | Santa Cruz PatagoniaComparte2Esteban Pittaro | Abr 02, 2020Mensaje por los 500 años de la Primera Misa en la ArgentinaDebiera haber sido la Misa más solemne de la Argentina en mucho tiempo, concelebrada por decenas de obispos. Pero el Obispo de la patagónica diócesis de Río Gallegos Jorge Ignacio García Cuerva celebró solo con un concelebrante, en la Capilla del Obispado en Río Gallegos, la Misa oficial con la que se celebró los 500 años de la Primera Misa en la Argentina.

“Ésta, no es la Celebración y Encuentro previstos inicialmente para recordar este aniversario, pero es la que nos ofrece Dios, con la sencillez y despojo de la Primera Misa en nuestra patria hace 500 años”, leyó una voz en off en las imágenes de la Misa, transmitida por internet.

Un puñado de personas fueron apenas testigos presenciales: pocos, como los que seguramente participaron de la primera, 500 años atrás, en el puerto de San Julián. Eran todos tripulantes de la histórica expedición de Fernando de Magallanes y Sebastián Elcano, conocida por haber completado la primera vuelta al mundo uniendo los mares. Pero también eran pocos los que participaron de la primera Misa, en la última cena, como bien evocó el Obispo García Cuerva en una entrevista radial a Radio María.

Fueron meses, años de preparación para un momento jubilar. Pero la pandemia obligó a la cancelación del gran evento previsto. Y más allá de los dos sacerdotes, apenas asomaron en cámara un representante del mundo de la salud, y otro de la seguridad, acaso los dos grupos de personas más emblemáticos en este combate contra el coronavirus.

No obstante, los acompañaron miles por internet. Estaban todos representados en los flecos del mantel que cubría el altar y recogían las intenciones que hicieron llegar. Y la celebración de la primera Misa tomó un color distinto, y a su manera, emocionante. Más de 20 mil personas la siguieron desde Facebook, y decenas de repetidoras la transmitieron por radio, televisión y redes sociales, en todo el país. Incluso un joven, desde Jujuy, se acopló a la Transmisión y realizó la traducción simultánea para lenguaje de sordos.

Entre los que se hicieron presente acompañando estuvo el propio Papa Francisco, que envió un conmovedor mensaje. “En estos momentos donde el contacto viene medido y evitado, es imprescindible que podamos rememorar y aprender ese sentir eucarístico que sólo el Señor nos puede enseñar. No dejemos que la fiesta se apague, no perdamos la oportunidad de asumir y acoger nuestro presente como un tiempo propicio de gracia y salvación con todo el empeño que esto significa. Hoy como ayer siguen resonando en los distintos pueblos, parroquias, capillas, hospitales, colegios, casas, ciudades y barriadas las palabras del Señor «hagan esto en memoria mía» (Le. 22, 19)”, expresó el Papa en una carta que fue leída durante la celebración.

Facebook | 500 años Primera Misa - Argentina

El mismo Papa se detuvo sobre el mantel que recogía las intenciones y se hizo presente: “Me contaste que el mantel del altar está realizado con las intenciones que fueron recogiendo durante todos estos meses con participación de gente de todo el país. Es el santo pueblo fiel de Dios que sabe siempre rebuscárselas para estar cerca del Señor; que, inclusive en medio de las restricciones e impedimentos, busca la manera de escabullirse para «tocar su manto», ofrecer su vida, poner en el altar sus historias para que Jesús las unja con la gracia de su bendición. Me uno también desde aquí, como hijo y parte de este Pueblo de Dios que da gracias y celebra la fidelidad del Señor.”

La propia preparación de la celebración que no fue, a su manera, no fue en vano. El mismo Obispo rescató en la homilía que los llevó “a soñar grande como Magallanes y a vencer los miedos. La gran hazaña de la expedición de Magallanes y Elcano se coronó con la primera vuelta al mundo; nosotros no dimos la vuelta al mundo como ellos; tampoco la vuelta al mundo en 80 días como la novela del francés Julio Verne; ni siquiera pudimos por la pandemia, realizar la innumerable cantidad de actividades programadas en San Julián; pero igual estamos ante un enorme desafío: Dar vuelta mi mundo, dar vuelta nuestro mundo, dar vuelta nuestra Iglesia; dar vuelta nuestra Argentina”, alentó el Obispo, evocando la hazaña de la expedición que llevó la primera Misa al país.

Shutterstock | a35mmporhoraLa primera Misa en el país

Con cinco naos, 239 hombres, provisiones para dos años, la expedición inicialmente capitaneada por Magallanes partió el 20 de septiembre de 1519 desde Sanlúcar de Barrameda. Magallanes esperaba encontrar al sur de aquellas tierras americanas descubiertas poco antes un paso, navegarlo, llegar a las Islas de las Especias (las Molucas, en Indonesia), y volver por el mismo camino.

Pero la expedición tendría sus avatares, primero por la disputa entre sus capitanes. Y luego por ese paso que no aparecía y ese viaje que se extendía. Tras creer que lo habían encontrado en el Río de la Plata, continuaron viaje bordeando las costas patagónicas hasta que decidieron desembarcar para pasar el invierno en el puerto que desde entonces se conoce como San Julián. Era el 31 de marzo de 1520. Al día siguiente, sería Domingo de Ramos.

El 1 de abril de 1520 la tripulación de Magallanes participó de la primera Misa celebrada en la Argentina. La presidió el capellán de la expedición, padre Pedro de Valderrama, de Écija, quien celebraría luego las primeras misas en tierras chilenas y filipinas.

Fue la primera Misa en territorio argentino. 500 años después, ese hito en la historia americana fue celebrado por miles, que no pudieron congregarse, pero sí estuvieron muy unidos. A su manera, en los modos que impone la cuarentena para evitar la propagación del Coronavirus, fue una Gran Fiesta de la Eucaristía, de la comunión.

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