Asegura que ese es el único condicionante para su visita al país el año próximo y adelantó que sigue en la agenda entre los destinos "pendientes" y que debe ser "repensado". La relación con Milei, ahora respetuosa y cordial, quedó en segundo plano.
Por Sergio Rubin
La conflictiva relación entre el Papa Francisco y Javier Milei luego de que en el pasado y durante la campaña el libertario lo descalificara severamente, tiene cada vez más a ser respetuosa y cordial. A las 36 horas de haber sido elegido presidente Milei conversó animadamente por teléfono con el pontífice. Ahora, en una entrevista televisiva, el propio jefe de la Iglesia católica minimizó las imputaciones. Y dijo que su viaje a la Argentina el año que viene sólo depende de su salud.
"En la campaña electoral se dicen cosas en broma -encerrando esta expresión en comillas hechas con sus dedos-, se dicen seriamente, pero son provisorias, se usan para crear un poco de atención, pero después caen solas”, afirmó el Papa durante una entrevista concedida a la vaticanista Valentina Elazraki, de N+, el canal de noticias de la empresa mexicana Televisa.
Luego agregó dando la impresión de que está al tanto del giro pragmático que en varios aspectos viene dando Milei tras ser elegido presidente, Francisco consideró que "hay que distinguir mucho entre lo que dice un político en la campaña electoral y lo que realmente va a hacer después, porque después viene el momento de lo concreto, las decisiones”.
En cuanto a si le otorga un crédito a Milei pese a su radicalidad, dijo: "Yo le hago fe siempre a los políticos. Lo dijo un Papa anterior: es la forma más elevada de la caridad. El amor al pueblo, político, a la polis. Lamentablemente los malos políticos la transforman en un negocio. Con cuánto llegaste o con cuánto te vas. Y la política no es eso”.
E insistió: “La política no es eso. Cuando uno recorre los grandes políticos y acá en Italia hay grandes políticos, uno realmente aprende a ver esos grandes creadores de la democracia que han hecho historia. Los grandes políticos son los que nos dan el verdadero mensaje de lo que es la política. El político de comité se arregla como puede”.
Francisco reiteró que tiene planeado visitar la Argentina el año que viene, pero que dependerá de su estado de salud. “Necesito que recen por mi salud, La vejez no viene sola. No se maquilla. Es como es, Por otro lado, hay que saber aceptar los dines de la vez. Se debe aceptar que uno puede hacer mucho bien desde otra perspectiva”.
Y completó: “Es verdad que los viajes ahora están repensados todos. Pueden ser más lejos, pero están repensados. Esos son límites. ¿No es cierto? El límite que a uno le hacen al final de cuentas de que todo acá termina y empieza otra cosa, te madura mucho la vejez, es lindo”.
Tras haber estado recluido durante dos semanas por una bronquitis infecciosa, dice: “Me siento bien, me siento mejorado. A veces me dicen que soy imprudente porque tengo ganas de hacer y de moverse. ¿Entonces son buenas señales? No, estoy bastante bien”, señaló..
De todas maneras, precisó de cara a 2024 que “está asegurado un viaje a Bélgica y hay otros dos claros pendientes, uno a la Polinesia y otro a Argentina, que están ahí pendientes, veremos cómo se da la cosa, pero con el tiempo voy a ir retomando las cosas”.
Confirmó, por otro lado, que Milei lo invitó al país durante la conversación telefónica que tuvo al diputado de La Libertad Avanza, Ramiro Marra, como gestor, y que inició el encauzamiento de la relación.
Hace unos años había descrito a Francisco como “el maligno en la Tierra que ocupa el trono de la casa de Dios”, entre otras descalificaciones y duras críticas que reiteró como candidato presidencial.
En una entrevista con el polémico periodista norteamericano Tucker Carlson, lo acusó de “tener afinidad con dictaduras sangrientas", pero en el tramo final de la campaña se disculpó varias veces.
También dijo que si el pontífice decidía venir al país lo iba a recibir “con todos los honores de un jefe de Estado y cabeza de la Iglesia católica”.
A su vez, Francisco había advertido sobre el riesgo del desprestigio de la política porque pueden dar lugar a liderazgos mesiánicos.



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