"Al Papa no lo cambió el poder, continúa usándolo para servir"

Lo afirmó el jefe de Protocolo del Vaticano, Guillermo Karcher, en una entrevista con la revista Gente al cumplirse dos años de papado. Confirmó que el Pontífice visitará la Argentina "en la primavera de 2016"

Guillermo Karcher es un hombre de extrema confianza del papa Francisco. En su rol de jefe de Protocolo del Vaticano trabaja codo a codo con el Pontífice desde que éste fue ungido como sucesor de Benedicto XVI en marzo de 2013. En una entrevista con la revista Gente, Karcher hizo un balance de sus dos primeros años en la Santa Sede. Entre otra cosas, sostuvo que "a Francisco no lo cambió el poder" y confirmó que el Papa visitará la Argentina en "la primavera de 2016".

En el reportaje, Karcher sostuvo que es "imposible" olvidar el día en que Jorge Bergoglio se convirtió en Francisco. "Recuerdo que me fui a rezar a una capilla cercana a la Sixtina. Tras diez minutos escuché aplausos, se abrieron las puertas y oí: 'Ganó el tuyo'. Vi a Bergoglio de blanco, bajo El juicio final de Miguel Ángel, y entendí lo de 'se te aflojan las piernas'..."

A continuación, la entrevista completa:

¿En que cambió Jorge Bergoglio desde su llegada? En nada. Esa es la noticia. Ni él ni su mensaje cambiaron.

Ok. Empecemos por su mensaje. Te aseguro que desde que Francisco asumió no se detuvo jamás, afrontando cuestiones que incluyeron desde la reforma interna de la Curia romana (para que se torne menos burocrática), hasta el aporte de una visión planetaria por la paz del planeta, interviniendo en acciones diplomáticas e involucrándose mediante gestos puntuales en varios de los conflictos bélicos... Aparte, claro, de sumergirse en otros temas significativos, como los de la previa al Sínodo de los Obispos que se realizará hacia octubre próximo, donde pidió conversar sin tabúes y con argumentos sobre toda cuestión relacionada a la familia.

¿Qué hay del señor de carne y hueso? ¿Tampoco modificó su actitud, su energía, sus costumbres? ¿Sabés que no? Mantuvo una actitud lineal. El poder no lo cambió. Continúa usándolo para servir.

¿Un hábito que haya adquirido a partir de su consagración como 266° obispo de Roma de la historia? No se me ocurre. Sigue llevando una existencia sencilla, madrugando, leyendo mucho, contestando los mails a mano -para que luego se los escriban y envíen por la computadora-. Sigue usando su celular provisto por el Vaticano, su WhatsApp. Sigue siendo un hombre de diálogo.

¿Nunca se le escapa una mala palabra? (Risas) Habla utilizando términos porteños, del lunfardo, seguro, aunque...

Lo escuchamos atentamente: ¿alguna palabrota? Jamás. Si debiera encontrar una diferencia, la buscaría en su sentido del humor. Lo aumentó. Y en su tranquilidad. Siempre sale una oración graciosa y serena de su boca. Quizá ahí encuentra el equilibrio para tanta presión.

¿Cómo puede secundarlo sin morir en el intento?Ja ja. No hay horarios. Lo tomo como una gran responsabilidad y un servicio que me toca cumplir en el lugar que sea. Para el caso, durante la primavera de 2016, cuando ya lleve tres años en el cargo, finalmente visitará y recorrerá la Argentina, y allí iré yo. La Providencia me ha colocado en este lugar. No llegué al Vaticano de casualidad, era mi misión. Por fortuna, con el Papa mantengo una relación de confianza y respeto... Lógico que además me ayuda la gente del Ministerio de Acompañanamiento.

¡¿Perdón?! Mi madre (Elba, 80 años), que vive conmigo. Cuando aparezco estresado en casa me escucha, me apoya, comparte mis comentarios con discreción. A veces llama el Santo Padre, a ella se le escapa un "Hola, monseñor", y yo debo corregirla en voz baja. Es una frase recurrente de mi mamá.

¿Y cuál es la palabra de Francisco que resumiría, para usted, su presente segundo aniversario?Sin dudas, "construyamos".

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