A su juicio, la clave es el amor, porque todos componemos la 'sinfonía de la humanidad', de la que Cristo es primogénito y redentor. “Sólo un amor que en nombre de Dios antepone el hermano al propio sistema religioso nos unirá", sostuvo.
En las vísperas de la conclusión de la Semana de oración por la unidad de los cristianos, el Papa Francisco celebró este jueves la Conversión de San Pablo en la Basílica papal dedicada al Apóstol de los Gentiles, San Pablo Extramuros.
En su homilía, el pontífice hizo un canto a la unidad de los cristianos, porque "todos componemos la 'sinfonía de la humanidad', de la que Cristo es primogénito y redentor".
A su juicio, ésta es la clave de la unidad de los cristianos: el amor. Porque sólo un amor que "en nombre de Dios antepone el hermano a la férrea defensa del propio sistema religioso, nos unirá". Y, porque "dividir nunca es de Dios, sino del diablo".
Por eso, concluyó dando las gracias al Primado de la Iglesia anglicana y al Metropolita Policarpo, en representación del Patriarcado Ecuménico, asi como a los líderes de las demás confesiones cristianas presentes en la ceremonia.
"Rezar es una tarea santa, porque es estar en comunión con el Señor, que rogó al Padre ante todo por la unidad. Y sigamos rezando también por el fin de las guerras, especialmente en Ucrania y en Tierra Santa", recordó, una vez más.

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