Obispos Europeos: “La caída del muro de Berlín posee una dimensión profética”

Obispos Europeos: “La caída del muro de Berlín posee una dimensión profética”

“Trabajemos por una Europa libre y unida, respetando las diferencias históricas”. Declaración de los Obispos de la Comisión de Conferencias Episcopales de la Unión Europea (COMECE) con motivo del 30° Aniversario de la caída del muro de Berlín.

“La caída del muro de Berlín no es solo un acontecimiento del pasado que se celebra, sino que posee una dimensión profética. Nos ha enseñado que construir muros entre las personas nunca es la solución y es una llamada a trabajar por una Europa mejor y más integrada”, lo escriben los Obispos de la Comisión de Conferencias Episcopales de la Unión Europea (COMECE) en la Declaración con motivo del 30° Aniversario de la caída del muro de Berlín y publicado este 6 de noviembre de 2019.

Después de la caída del muro el mundo sería diferente

Los Representantes de las Conferencias Episcopales de la Unión Europea recordando la caída del muro de Berlín, acaecido el 9 de noviembre de 1989, señalan que fue uno de los acontecimientos más importantes en la historia europea de las últimas décadas. Ya que después de haber estado separados por un muro de hormigón durante más de veintiocho años, precisan los Pastores, las personas (parientes, amigos y vecinos) que vivían en la misma ciudad pudieron encontrarse, celebrar y expresar su alegría y sus esperanzas.

El muro símbolo de la división ideológica de Europa y del mundo

Asimismo, los Obispos Europeos subrayan que, este muro fue un símbolo de la división ideológica de Europa y del mundo entero. “Estos esfuerzos – precisan los Obispos – deben su éxito al compromiso de un gran número de europeos que expresaron de manera constante y pacífica su profundo anhelo por el cambio político”. Esfuerzos que iniciaron y tienen que ver con los cambios que tuvieron lugar en Hungría a principios de 1989, el colapso del telón de acero en abril y las primeras elecciones libres en Polonia en junio culminaron con la caída del muro de Berlín, un hecho que abrió el camino para recuperar la libertad después de más de 40 años de regímenes opresivos en países de Europa Central y del Este.

¡Europa necesita respirar con dos pulmones!

En este sentido, los Obispos Europeos recuerdan el importante papel de San Juan Pablo II y su aliento: “¡Europa necesita respirar con dos pulmones!”. A pesar que no se han cumplido todas las expectativas que provocó la caída del muro de Berlín, afirman los Obispos, es importante tener en cuenta que “las ideologías que estaban detrás de la construcción del muro no han desaparecido completamente en Europa y todavía están presentes hoy en diferentes formas”. Por ello, como cristianos vemos que, “la caída del muro de Berlín no es solo un acontecimiento del pasado que se celebra – exhortan los Obispos – sino que posee una dimensión profética. Nos ha enseñado que construir muros entre las personas nunca es la solución y es una llamada a trabajar por una Europa mejor y más integrada”.

Revivir y fomentar signos de esperanza para Europa

Al mismo tiempo, los Representantes de las Conferencias Episcopales de la Unión Europea reconocen que, “el proceso de curación y reconciliación es delicado y difícil”. Incluso hoy, advierten los Pastores, para algunas de las víctimas de los regímenes opresivos del pasado, este proceso está lejos de completarse; su determinación, compromiso y sufrimiento fueron decisivos para la libertad que Europa disfruta hoy. Por este motivo, los Obispos invitan a “revivir y fomentar esos signos de esperanza, esas expectativas para un futuro mejor en Europa y para todos los europeos que guiaron ese momento histórico en noviembre de 1989”.

Una Europa con valores de justicia, libertad y paz

Finalmente, haciendo un llamado a predicar y ser testigos del Evangelio, los Obispos Europeos exhortan a que como cristianos y ciudadanos europeos, “trabajen juntos hacia una Europa libre y unida a través de un proceso renovado de diálogo entre mentalidades y culturas diversas, respetando nuestras diferentes experiencias históricas y compartiendo nuestras esperanzas y expectativas para un futuro pacífico común”. Para lograr este objetivo, subrayan los Pastores, debemos recordar que una cultura del encuentro implica, primero, la capacidad genuina de escuchar, solo así se construirá una Europa con valores de: justicia, libertad y paz.

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