Mons. Urbanc llamó a preparar la visita de León XIV 'con fe viva y comprometida'

Mons. Urbanc llamó a preparar la visita de León XIV 'con fe viva y comprometida'

En un nuevo encuentro de oración de la CEA, el obispo de Catamarca llamó a preparar el corazón y asumir compromisos concretos con la paz, los jóvenes y los más vulnerables.

El obispo de Catamarca, monseñor Luis Urbanc, invitó a preparar la visita del papa León XIV a la Argentina desde la oración, pero también mediante compromisos concretos para reconstruir los vínculos sociales, acompañar a quienes sufren y abrir espacios para los jóvenes.

"La llegada del Papa es una gracia, es una oportunidad para mirarnos, reconocernos, escucharnos y volvernos a preguntar qué Argentina, qué Iglesia queremos construir", afirmó.

Monseñor Urbanc hizo estas reflexiones durante un nuevo encuentro de la propuesta "Recemos juntos para preparar la visita del Papa León", impulsada por la Conferencia Episcopal Argentina (CEA). El momento de oración fue acompañado por Nora Beatriz Rodríguez, virgen consagrada de la arquidiócesis de Buenos Aires, quien presentó la iniciativa y rezó junto a los participantes por las intenciones del pontífice.

 

Al comienzo de su reflexión, el obispo de Catamarca evocó el relato de la entrada de Jesús en Jerusalén y propuso tender ante León XIV "los mantos de nuestros corazones" para recibir a quien viene "en el nombre del Señor". En ese sentido, sostuvo que el Papa llega para "consolidarnos en Cristo" y recordó que su primer saludo al iniciar su pontificado fue: "La paz esté con ustedes".

Una visita que pide una fe activa

"Nosotros vamos a acoger al papa León desde la fe", señaló monseñor Urbanc y advirtió que no se trata solamente de recibir a "un amigo, un conocido" o a un jefe de Estado. A su entender, una fe alimentada por la oración y la caridad permitirá vivir la visita como un verdadero encuentro y reconocer en el Papa al "mensajero de paz", llamado a promover una "paz desarmada y desarmante".

El obispo catamarqueño vinculó ese encuentro con la responsabilidad de acercarse a quienes sufren. "Si a alguien tenemos que volver nuestro rostro lleno de ternura, es hacia aquel que sufre", afirmó, y llamó a comenzar "por casa, por el trabajo, por el vecindario". También sostuvo que la misión cristiana implica asumir la realidad y trabajar para sanar heridas e "insuflar" esperanza en quienes atraviesan situaciones de dolor.

Para preparar la visita, monseñor Urbanc propuso varios binomios: "orar y construir", "escuchar y actuar", "contemplar y servir". Evocó la figura de Nehemías, presentada por León XIV en Magnifica humanitas como modelo de reconstrucción de Jerusalén: "Antes de trabajar reza. Antes de construir escucha, antes de actuar discierne". A partir de ese ejemplo, planteó tres perspectivas para este tiempo: "Dios está siempre en el horizonte", "la persona humana está en el centro" y "manos a la obra".

Paz, diálogo y protagonismo de los jóvenes

El obispo consideró que León XIV volverá a insistir en temas centrales de su magisterio: Jesucristo, la paz, el encuentro, el diálogo, la dignidad de cada persona y la atención a los pobres y sufrientes. "Necesitamos rehacer ese entramado y para eso necesitamos llenarnos del amor de Dios, porque solo el amor sana, restaura y nos vuelve a hacer que nos encontremos, que nos reconozcamos hermanos", expresó.

También dedicó especial atención a los jóvenes, a quienes definió como "el presente del mundo" y no solamente su futuro. En ese marco, llamó a los adultos a acompañarlos y a generar condiciones para que sean protagonistas. Asimismo, mencionó los desafíos del mundo digital y la necesidad de aprender a discernir sus posibilidades y riesgos, tanto para la vida cotidiana como para la evangelización.

 

Monseñor Urbanc pidió que la preparación no quede reducida a la expectativa por la llegada del pontífice. "No esperar solamente su llegada, sino comenzar desde ahora a construir aquello a lo que viene a invitarnos", afirmó. Y sintetizó su propuesta en una serie de contrastes: "No una Iglesia encerrada, sino una Iglesia que camina; no jóvenes espectadores, sino protagonistas; no indiferencia frente al dolor, sino cercanía; no relaciones que se consumen, sino vínculos que sostienen; no miedo frente al futuro, sino esperanza que se pone a trabajar; no muros, sino puentes; no solos, sino juntos".

El encuentro concluyó con una oración a la Virgen María y la bendición, después de que monseñor Urbanc invitara a rezar "mucho en familia, en las comunidades" para que los argentinos estén "enteramente receptivos a la persona y al mensaje" de León XIV.

"En el centro de esa construcción, ¿quién está? La piedra angular. Cristo", afirmó, y recordó que esa piedra angular "se hace visible en la figura del Papa".

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