El mensaje del papa Francisco a la mafia italiana: "Una sociedad corrupta apesta"

El mensaje del papa Francisco a la mafia italiana:

Lo dijo ante una multitud en su visita al Scampia, en Napolés. Pidió no ceder a la tentación ni perder la esperanza.

Ante una multitud y en su discurso ante jóvenes de Scampia, el Papa Francisco criticó duramente a la Camorra y dijo: "La corrupción apesta. La sociedad corrupta apesta. Un cristiano que deja entrar dentro de la corrupción no es cristiano, apesta! Y lanzó con cierta indignación: ¡Cuanta corrupción hay en el mundo!

El ex arzobispo llamó a los napolitanos a reflexionar contra la Camorra y a no dejarse robar la esperanza. Además, logró que San Genaro, el patrono de esa ciudad, hiciera el miracolo de la licuefacción de la sangre.

Scampia es un barrio que cuenta con el mayor índice de desempleo en Europa y es centro de ilegalidad, pobreza y marginación. Bergoglio detalló que "una cosa corrupta es una cosa sucia" y agregó que "si encontramos un animal muerto que se esté corrompiendo, que está corrupto, es feo y también apesta", según publica el diario La Nación.

Durante el recorrido por Scampia y rodeado de jóvenes, Bergoglio aceptó sacarse selfies y fue contundente en su mensaje. "Pero diganme, si nosotros les cerramos la puerta a los migrantes, le sacamos el trabajo y la dignidad a la gente ¿cómo se llama esto?", preguntó. Y continuó: "Se llama corrupción y todos nosotros tenemos la posibilidad de ser corruptos. Ninguno de nosotros puede decir: ´Yo nunca seré corrupto ¡No! Es una tentación, es caer hacia los negocios fáciles, hacia la delincuencia, hacia la explotación de las personas".

Más tarde, desde la Plaza del Plebiscito, le pidió a los napolitanos que no se dejen robar la esperanza y llamó a "reaccionar con firmeza a las organizaciones que explotan y corrompen a los jóvenes, los pobres y los débiles con el cínico comercio de la droga y otros crímenes". Y apuntó a la mafia italiana: "No dejen que su juventud sea explotada por esta gente". Por último, añadió: "Que la delincuencia y la corrupción no desfiguren el rostro de esta bella ciudad. Que no desfigure la alegría del corazón napolitano. A los criminales y todos sus cómplices, yo hoy como hermano repito: ´conviértanse al amor y a la justicia. Déjense encontrar por la misericordia de Dios´".

"¡Viva Papa!" "¡Viva Jesús!". De esa manera recibieron los italianos al Papa cuando lleg´ó a Scampia. "Queridos amigos, mi presencia quiere ser el impulso a un camino de esperanza, renacimiento y saneamiento". Y culminó: "La vida en Napolés nunca fue fácil, pero tampoco triste".

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