El islam en Cataluña

El islam en Cataluña

Cataluña se ha consolidado en las últimas décadas como el principal polo de población musulmana en España. De los aproximadamente 2,5 millones de musulmanes que residen en el país, cerca de un millón vive en territorio catalán.

Este crecimiento demográfico ha tenido su reflejo en la expansión de los lugares de culto islámico, que han pasado de ser una presencia testimonial a convertirse en la tercera confesión religiosa más representada en la comunidad, tras las iglesias católicas y los centros evangélicos o protestantes.

El primer oratorio islámico en Cataluña se abrió en 1974, aunque no fue hasta los años ochenta y noventa cuando su implantación comenzó a consolidarse. Desde entonces, el crecimiento ha sido sostenido. En 2004 había registrados 139 centros de culto islámico; dos décadas después, en 2024, la cifra asciende a 326. Esto supone un incremento del 104% en veinte años, una evolución que refleja tanto el aumento de población como la progresiva organización de las comunidades musulmanas.

El mapa de esta expansión, sin embargo, no es homogéneo. Las provincias de Barcelona y Tarragona concentran la mayor parte del crecimiento. En la ciudad de Barcelona existen actualmente 40 mezquitas, con una notable concentración en el barrio del Raval. A su alrededor, municipios del área metropolitana como Santa Coloma de Gramenet, Terrassa, Sabadell, Badalona o L’Hospitalet también cuentan con múltiples centros de culto.

En Tarragona, el crecimiento también ha sido significativo. La provincia ha pasado de 20 centros en 2004 a 47 en la actualidad, un aumento de más del 100%. La capital provincial cuenta ya con siete mezquitas. Este incremento se reparte, además, en una veintena de municipios.

En cambio, en provincias como Lleida y Girona, pese al aumento de población de origen musulmán, la construcción de nuevas mezquitas ha sido más limitada. En muchos casos, las comunidades utilizan locales adaptados o espacios cedidos para sus actividades religiosas, lo que refleja una implantación más dispersa y menos estructurada.

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