La importancia de completar el Corán durante Ramadán: sentido espiritual, recompensas y constancia diaria

La importancia de completar el Corán durante Ramadán: sentido espiritual, recompensas y constancia diaria

El mes de Ramadán ocupa un lugar central en el islam no solo por el ayuno, sino por su estrecha relación con el Corán, ya que fue en este mes cuando comenzó la revelación del mensaje divino al profeta Muhammad. Por este motivo, Ramadán es entendido como un tiempo de retorno al texto sagrado. La lectura del Corán adquiere una dimensión especial. No se trata únicamente de recitar palabras. Es un ejercicio de reflexión y transformación interior.

Terminar la lectura completa del Corán en Ramadán no es una obligación religiosa, pero sí un acto altamente recomendado. Dentro del islam, cada letra del Corán leída con intención sincera tiene recompensa. Durante Ramadán, esta recompensa se multiplica de manera especial. La lectura fortalece la fe y calma el corazón. También invita a revisar la conducta personal. Para muchos creyentes, se convierte en un punto de inflexión espiritual.

La tradición islámica recoge que el profeta Muhammad daba una importancia especial a la recitación del Corán durante Ramadán. Según los relatos, el ángel Gabriel revisaba con él el Corán cada año en este mes. Este hecho refuerza la conexión directa entre Ramadán y el mensaje revelado. Leer el Corán no se limita a una acción mecánica. Implica comprensión, reflexión y aplicación práctica. Por ello, completar su lectura adquiere un valor simbólico profundo.

Completar el Corán en treinta días es posible gracias a una organización sencilla y accesible. El texto está dividido en treinta partes llamadas juz. Leer un juz al día permite finalizarlo durante todo el mes de Ramadán. Muchas personas dividen esa lectura entre las oraciones diarias. De este modo, el esfuerzo se reparte de forma equilibrada. La constancia resulta más importante que la cantidad leída en un solo momento.

El islam reconoce que no todas las personas tienen el mismo ritmo ni las mismas circunstancias. Algunas leen en árabe, otras lo hacen con traducción y explicación. Ambas opciones son válidas y enriquecedoras. Lo esencial es mantener la intención sincera y el compromiso diario. Ramadán no exige perfección absoluta. Exige esfuerzo consciente y corazón presente. Cada paso cuenta ante Dios.

Completar el Corán durante Ramadán es, para muchos musulmanes, una experiencia de profunda conexión espiritual. Ayuda a vivir el mes con mayor conciencia y sentido. No se trata de una meta competitiva ni de una obligación social. Incluso quien no logra terminarlo obtiene recompensa por su esfuerzo. Ramadán invita a acercarse al Corán de manera constante. Y a llevar su mensaje más allá del mes sagrado.

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