Mons. Mariano Crociata, presidente de la Comisión de las Conferencias Episcopales de la Unión Europea (COMECE), invitó a fomentar todo esfuerzo para detener la violencia con la llegada de la Pascua, especialmente en las guerras en Ucrania y Oriente Medio.
Por Almudena Martínez-Bordiú.
A través de un mensaje con motivo de la Semana Santa, el prelado afirma, en nombre de la Iglesia en Europa, que sigue “con preocupación y alarma” las guerras en todo el mundo.
En este contexto, agradeció los esfuerzos de la Unión Europea “por no alimentar las tensiones” y por promover “iniciativas diplomáticas y diálogo”.
“A medida que se acerca la celebración de la Pascua cristiana, se insta a los creyentes y a las personas de buena voluntad a fomentar todo esfuerzo destinado a detener la violencia, llamar a treguas y asegurar la entrega de ayuda humanitaria”, pidió Mons. Crociata.
En concreto, se refirió a los lugares “donde la violencia ha infligido sufrimientos sin precedentes a poblaciones civiles inocentes, con un costo incalculable de muertos y heridos, y donde muchas personas se ven privadas incluso de las necesidades más básicas y de cualquier sensación de seguridad”.
El presidente de la COMECE subrayó también que “el misterio de Jesús resucitado nos recuerda que la paz es un don que surge de la victoria de la esperanza y la vida sobre el sufrimiento y la muerte”.
“Como cristianos y como ciudadanos europeos —añadió—, estamos llamados a recibir y cultivar este don mediante un compromiso con la salvaguardia de la dignidad de cada persona, la promoción de la justicia y la actuación conforme al derecho internacional”.
Los obispos europeos renovaron su llamamiento “a mantener vivo este compromiso, que requiere una voluntad compartida de unidad entre los Estados miembros”.
Mons. Crociata también recordó que la Unión Europea “nació como un proyecto de paz” y que, en ella, Europa “reconoce su identidad y la única forma apropiada de perseguir el bien de los pueblos que la conforman”.
“Nuestra esperanza es que las dificultades económicas y políticas, por excepcionales que sean, puedan afrontarse como un desafío capaz de avanzar aún más en el proceso de integración europea”, concluyó.
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