Durante la Audiencia en la Plaza San Pedro, el Papa subrayó que en el original hebreo los «diez mandamientos» son «diez palabras»: el mundo no necesita legalismos, sino atenciones, necesita cristianos con el corazón de hijos
«El hombre está frente a esta encrucijada: ¿Dios me impone las cosas o me cuida? ¿Sus mandamientos solo son una ley o contienen una palabra para cuidarme? ¿Dios es patrón o Padre? ¿Somos súbditos o hijos?». Son las preguntas retóricas que el Papa Francisco dirigió a los fieles que participaron en la audiencia general de hoy, 20 de junio de 2018, en la Plaza San Pedro. El Papa prosiguió con su ciclo de catequesis dedicado a los «diez mandamientos», subrayando que en el original hebreo no se habla en realidad de «mandamientos», sino de «palabras», término que recuerda un «diálogo» entre padre e hijos, por lo que «el mundo no necesita legalismos, sino atenciones, necesita cristianos con corazón de hijos».
En la Biblia, dijo Jorge Mario Bergoglio, «los mandamientos no viven por sí mismos, sino que forman parte de una relación, la de la Alianza entre Dios y su Pueblo. Al comienzo del capítulo 20 del libro del Éxodo leemos: “Dios pronunció todas estas palabras”. Parece un inicio como muchos otros, pero nada en la Biblia es banal. El texto no dice: “Dios pronunció estos mandamientos”, sino “estas palabras”. La tradición hebraica siempre llama al Decálogo “las diez Palabras”. Y el término “decálogo” quiere decir precisamente esto. Sin embargo, tienen forma de leyes, son objetivamente mandamientos». ¿Por qué, pues, la Biblia «usa, precisamente aquí, el término “diez palabras”, y no dice: “diez mandamientos”? ¿Qué diferencia hay entre un mandamiento y una palabra? El mandamiento –explicó Francisco– es una comunicación que no requiere diálogo. La palabra, en cambio, es el medio esencial de la relación como diálogo».
Efectivamente, «dos personas que no se aman no logran comunicar. Cuando alguien habla a nuestro corazón, nuestra soledad se acaba». En este sentido, «los mandamientos son palabras de Dios, Dios se comunica en estas diez palabras y espera nuestra respuesta».
El Papa puso el ejemplo de la narración bíblica de Adán y Eva: «El Tentador, el diablo, quiere engañar al hombre y a la mujer en este punto: quiere convencerles de que Dios les prohibió comer el fruto del árbol del bien y del mal para mantenerles sometidos. El desafío es precisamente este: la primera norma que Dios dio al hombre, ¿es la imposición de un déspota que prohíbe y obliga, o es la premura de un papá que está cuidando a sus pequeños y les protege de la autodestrucción? ¿Es una palabra o una orden? La más trágica, de entre todas las mentiras que la serpiente le dice a Eva, es sugerir una divinidad envidiosa, Dios tiene envidia de ustedes, es posesivo, Dios no quiere que tengan libertad. Los hechos demuestran dramáticamente que la serpiente mintió. Hizo creer que una palabra de amor era una orden. El hombre está frente a esta encrucijada: ¿Dios me impone las cosas o me cuida? ¿Sus mandamientos son una ley o contienen una palabra para cuidarme? ¿Dios es patrón o Padre? ¿Qué piensan ustedes?», insistió Francisco dirigiéndose a los fieles, que respondieron con una voz: «¡Padre!». «Dios es padre –continuó Francisco–, no se olviden nunca de esto, incluso en las situaciones más feas, ¿piensan que tienen un Padre que ama a todos? ¿Somos súbditos o hijos?». «¡Hijos!», respondió la multitud de fieles que estaba presente durante la audiencia. «Este combate, dentro y fuera de nosotros, se presenta constantemente: miles de veces tenemos que elegir entre una mentalidad de esclavos y una mentalidad de hijos. La orden es del patrón, la palabra es del padre».
«Un espíritu de esclavos no puede acoger la Ley opresivamente, y puede producir dos resultados opuestos: o una vida hecha de deberes y de obligaciones, o una reacción violenta de rechazos», dijo el Papa. «Todo el cristianismo –subrayó– es el paso de la letra de la Ley al Espíritu que da la vida. Jesús es la Palabra del Padre, no es la condena del padre. Jesús ha venido a salvar con su palabra, no a condenarnos. Se ve si un hombre o una mujer han vivido este pasaje o no. La gente –insistió el Papa– se da cuenta si un cristiano razona como hijo o como esclavo. Y nosotros mismos recordamos si nuestros educadores nos cuidaron como padres y madres o si nos impusieron solamente reglas. Los mandamientos son el camino a la libertad, porque son la Palabra del Padre que nos hace libres en este camino. Queridos hermanos y hermanas –concluyó el Pontífice argentino–, el mundo no necesita legalismos, sino atenciones. Necesita cristianos con el corazón de hijos».
Antes de la Audiencia general, el Papa re reunió en el Aula Pablo VI con diferentes grupos de enfermos y, en particular, enfermos de esclerosis lateral amiotrófica, en ocasión de la Jornada Mundial que se celebra mañana 21 de junio.
Al final de la audiencia el Rony Roller Circus hizo una breve exhibición para el Papa: «Nos han hecho ver que la belleza le hace bien al alma y al cuerpo –comentó Francisco–, y esta belleza que ellos nos han mostrado no es una belleza que se encuentre así, es una belleza que ellos producen con tanto trabajo, horas y horas de entrenamiento, pero al final lograron hacer esto que, como toda belleza, nos acerca a Dios: ¡muchas gracias!». A los peregrinos de lengua alemana, el Papa pidió oraciones por el viaje, «peregrinaje ecuménico», a Ginebra, ciudad que visitará mañana por los 70 años del Consejo Ecuménico de las Iglesias.

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