"No desperdiciar el mayor bien que tenemos: la vida. Sólo eso debería asustarnos. Pensando en no desperdiciar nuestras vidas, en darles sentido", sostuvo el pontífice durante el Ángelus dominical.
El Papa Francisco recordó que en el Evangelio de este domingo, Jesús repite tres veces a sus discípulos: "No tengan miedo", y antes, les habló de las persecuciones que tendrán que soportar por causa del Evangelio. Al respecto, pontífice señaló que esas persecuciones aún existen hoy, y sostuvo: "La Iglesia, desde el principio ha conocido, junto con sus alegrías, muchas persecuciones".
“Parece paradójico: el anuncio del Reino de Dios es un mensaje de paz y de justicia, fundado en la caridad fraterna y en el perdón, y sin embargo encuentra oposición, violencia y persecución”, sostuvo en su reflexión durante el Ángelus dominical.
"Sin embargo, Jesús les dice a los apóstoles que no tengan miedo, no porque a ellos no los perseguirán, sino porque, 'para el Padre somos preciosos y nada de lo que es bueno se perderá'", puntualizó.
El pontífice advirtió que sólo se debe temer caer "en el valle de Geenna" (era un lugar que los habitantes de Jerusalén conocían bien: era el gran vertedero de la ciudad). "Y Jesús habla de ese valle, afirmó el Papa, para decir que el verdadero miedo que hay que tener es el de tirar la propia vida".
“Como si dijera: no hay que tener tanto miedo a sufrir incomprensiones y críticas, a perder prestigio y ventajas económicas por permanecer fieles al Evangelio, sino a malgastar la existencia persiguiendo cosas triviales, que no llenan la vida de sentido", sostuvo.
pasan y no dejan huella", agregó.
Renunciar algo frente a los ídolos de la eficacia y el consumismo, dedicar un tiempo al Señor, es necesario dijo Francisco, no perderse en las cosas, que luego se tiran, como se hacía entonces en Geenna. "Y en cambio, la gente suele acabar en las Geennas de hoy: pensemos en los últimos, a menudo tratados como material de desecho y objetos no deseados", afirmó.
Un último consejo en la reflexión del pontífice, no desperdiciar el mayor bien que tenemos: la vida. Sólo eso debería asustarnos. Pensando en no desperdiciar nuestras vidas, en darles sentido, el Papa aconseja ir contracorriente, aunque cueste, liberarnos de los condicionamientos del pensamiento común, ser apartados por los que "siguen la ola". Y preguntarnos: "Yo, ¿de qué tengo miedo? ¿De no tener lo que me gusta? ¿De no alcanzar las metas que la sociedad impone? ¿Del juicio de los demás? ¿O de no agradar al Señor y no anteponer su Evangelio? María, Virgen Sabia, ayúdanos a ser sabios y valientes en las decisiones que tomamos".

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