El Papa en el Regina Coeli del Lunes del Ángel: sin fraternidad no hay justicia. «No podemos encerrarnos en lo privado, en nuestro grupo»
«No podemos encerrarnos en lo privado, en nuestro grupo». Todos «estamos llamados a cuidar a los hermanos, especialmente de los más marginados». El Papa Francisco lo afirmó en el Regina Coeli de hoy, Lunes del Ángel de 2018, en la Plaza San Pedro. El Pontífice subrayó que no se puede alcanzar el bien común ni la justicia sin fraternidad, porque solamente compartiendo fraternalmente se puede realizar una «auténtica comunidad eclesial o civil». De lo contrario, «existe solamente un conjunto de individuos movidos por los propios intereses».
Desde la ventana del estudio del Palacio Apostólico vaticano, el obispo de Roma introdujo la Oración mariana recordando, antes que nada, que «el lunes después de la Pascua es llamado “Lunes del Ángel”, según una tradición muy bella que corresponde a las fuentes bíblicas sobre la Resurrección. Narran, efectivamente, los Evangelios que, cuando las mujeres fueron al Sepulcro, lo encontraron abierto. Temían no poder entrar porque la tumba había sido cerrada con una gran piedra». En cambio, estaba abierta, y «desde dentro, una voz les dijo que Jesús no estaba allí, sino había resucitado».
Por primera vez «son pronunciadas las palabras: “Ha resucitado”». Y Jorge Mario Bergoglio recordó: «Los evangelistas nos refieren que este primer anuncio fue dado por los ángeles, es decir mensajeros de Dios, Hay un significado en esta presencia angélica», de la misma manera en la que fue el ángel, «Gabriel», quien anunció «la encarnación del Verbo». De la misma manera, para anunciar «por primera vez la Resurrección no era suficiente una palabra humana. Se requería un ser superior para comunicar una realidad tan sorprendente, tan increíble, que ningún hombre habría osado pronunciarla».
Y después de este «primer anuncio, la comunidad de los discípulos comienza a repetir: “En verdad el Señor ha resucitado” y “se le apareció a Simón”». El Papa añadió sin leer el texto preparado: «¡Es bello este anuncio! Podemos decirlo todos juntos ahora: “En verdad, el Señor ha resucitado”», y pidió que lo repitieran varias veces los fieles reunidos en la Plaza San Pedro.
Es por ello que el día de hoy es un día de fiesta y de «convivialidad vivido normalmente con la familia. Después de haber celebrado la Pascua se advierte la necesidad de reunirse todavía con los seres queridos y con los amigos para hacer fiesta».
Y la fraternidad es el fruto de la Pascua «de Cristo que, con su muerte y su resurrección, ha derrotado el pecado que separaba al hombre de Dios, al hombre de sí mismo, al hombre de sus hermanos». Y añadió: «Nosotros sabemos: el pecado siempre separa siempre crea enemistades».
Pero el Hijo de Dios «abatió el muro de división entre los hombres y reestableció la paz, comenzando a tejer la red de una nueva fraternidad».
Según el Papa Bergoglio, es «muy importante en este nuestro tiempo volver a descubrir la fraternidad, así como era vivida en las primeras comunidades cristianas». Hay que «volver a descubrir cómo dar espacio a Jesús, que nunca separa, siempre une». Porque no puede haber una «verdadera comunión ni un compromiso por el bien común ni la justicia social sin la fraternidad y el compartir. Sin el compartir fraternal no se puede realizar una auténtica comunidad eclesial o civil: existe solo un conjunto de individuos movidos por los propios intereses».
La Pascua «hace explotar en el mundo la novedad del diálogo y de la relación, novedad que, para los cristianos, se ha convertido en una responsabilidad».
Cristo dice que por este motivo «todos sabrán que ustedes son mis discípulos: si tienen amor los unos por los otros», y el Papa recomendó: «no podemos encerrarnos en lo privado, en nuestro grupo, pero estamos llamados a ocuparnos del bien común, a cuidar a los hermanos, especialmente de los más débiles y marginados».
Solamente la fraternidad puede «garantizar una paz duradera, puede derrotar la pobreza, puede apagar las tensiones y las guerras, puede extirpar la corrupción y la criminalidad».
Después del Regina Coeli, Francisco deseó a todos que pasen «en la serenidad estos días de la Octava de Pascua, en la que se extiende la alegría de la Resurrección de Cristo. Aprovechen cualquier buena ocasión para ser testigos de la paz del Señor resucitado, especialmente para con las personas más frágiles».
El Papa también aseguró «una oración especial por la Jornada Mundial de la Conciencia sobre el Autismo, que se celebra hoy».
Y después invocó la paz para todo el mudo, especialmente para las poblaciones que más sufren debido a los conflictos en curso». Bergoglio renovó el llamado «para que las personas secuestradas o injustamente privadas de la libertad sean liberadas y puedan volver a sus casas».

Comentá la nota