Una designación del Papa irrita a gran parte de Chile y fragmenta a su Iglesia

El nuevo obispo de Osorno es cuestionado por haber encubierto supuestamente abusos.

SANTIAGO, Chile.- Ninguno de los alcaldes de las siete ciudades de la provincia de Osorno tiene apuntada en su agenda de hoy la ceremonia de toma de posesión del nuevo obispo, Juan Barros Madrid, designado en ese cargo el 10 de enero pasado por el papa Francisco.

Tampoco van a estar en la Catedral San Mateo ni el intendente regional ni el jefe de la Iglesia Católica chilena, cardenal Ricardo Ezzati. Senadores y diputados de la zona también declinaron asistir. Los justificativos de líderes políticos y religiosos ausentes eran desde problemas de agenda hasta el rechazo al recién llegado.

Aunque no lo conocen, porque antes no trabajó ni vivió en la ciudad, el nombre de Juan Barros causa indignación gracias a otro cura: Fernando Karadima, de 84 años, a quien el Vaticano halló culpable en 2011 de abuso de menores y abuso de autoridad. Karadima fue, hasta 2006, párroco de la iglesia Sagrado Corazón de El Bosque, en Santiago, y orientó a Barros desde que este último estaba en el colegio, en 1972. Después trabajaron juntos en la parroquia.

La primera voz que advirtió en Osorno que algo no estaba en orden con la designación de Barros fue el padre Pedro Kliegel, con más de 50 años en la zona. Le envió una carta en enero pasado al nuncio apostólico de Chile, Ivo Scapolo, en la que le advertía de las quejas de algunos feligreses por la nominación. Se sumaron entonces los mismos denunciantes de Karadima, Juan Carlos Cruz, James Hamilton y Andrés Murillo. En un comunicado público, ellos dijeron: "Vemos con escándalo el nombramiento de Juan Barros como titular de la diócesis de Osorno. Un hombre al que hemos acusado de haber sabido y presenciado abusos".

Cruz escribió después en Ciperchile.cl más detalles en una extensa columna. En ella contó que había enviado una carta a la Nunciatura en la que acusaba a Barros de encubridor de Karadima.

En marzo, Fernando Chomalí, quien lleva más de un año como administrador de la sede vacante que dejó en la ciudad el antecesor de Barros, René Rebolledo, conversó con el propio Francisco sobre el tema y le manifestó la preocupación de los feligreses. Con todos los antecedentes a la vista, Francisco -que hace del combate a los abusos sexuales una de sus banderas- ratificó su decisión, y la Nunciatura Apostólica le entregó al nuevo obispo su "respaldo y confianza".

La Conferencia Episcopal de Chile también declaró su "fe y obediencia" con el Vaticano y respaldó la designación, pero la división en la iglesia es profunda: el superior de los Sagrados Corazones lo llamó a renunciar; el jesuita Felipe Berríos dijo que nombrarlo era un error.

De todas formas, para hoy estaba convocada una protesta fuera de la Catedral de Osorno a la hora de la ceremonia. Hasta ahora, Barros sólo emitió declaraciones a través de un escrito. "Jamás tuve conocimiento ni imaginé aquellos graves abusos", dijo a modo de defensa.

En 2011, sin embargo, cuando se investigaba a Karadima en la justicia, había reconocido vínculo laboral y espiritual con él, pero había dicho que del abuso sexual sólo se había enterado por la prensa.

El ex presidente Eduardo Frei Ruiz-Tagle también dijo que la llegada de Barros era un error de la Iglesia, sobre todo por el rechazo que provoca entre los fieles. "Sin comunidad, no hay iglesia", dijo parafraseando a Francisco. A su favor Barros tiene que nadie pudo derribar su inocencia, que varios párrocos osorninos lo defendieron públicamente, y que la jerarquía chilena y vaticana ratificaron dos veces su designación..

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