Cumbre vaticana: no al tráfico de órganos; sí a donaciones éticas

Cumbre vaticana: no al tráfico de órganos; sí a donaciones éticas

En la declaración final del encuentro en la Casina Pío IV, en el que participaron dos funcionarios chinos, también se rechazó la extirpación en condenados a muerte

Por IACOPO SCARAMUZZI

La cumbre sobre el tráfico de órganos y sobre el turismo de los trasplantes, organizado por la Pontificia Academia de las Ciencias, el 7 y el 8 de febrero de este 2017, invita a los líderes religiosos a «animar las donaciones éticas de órganos y a condenar la trata de seres humanos que tiene como objetivo la remoción y el tráfico de órganos», en la declaración final conjunta firmada por todos los que participaron en el congreso. El texto también contó con el consenso de dos funcionarios chinos, país que en el pasado fue acusado de la extirpación de órganos de algunos condenados a muerte. Se subraya en primer lugar que todos los países deben reconocer como crimen el tráfico de órganos, «incluido el uso de órganos de prisioneros que murieron tras una ejecución capital».  

El canciller de la Pontificia Academia con sede en la Casina Pío IV, que se encuentra en los Jardines Vaticanos, anticipó el contenido de la declaración conjunta en una entrevista con la Radio Vaticana, en la que explicó que en el encuentro surgió que «en donde los países están organizados con buenos médicos y con un sistema hospitalario en el que se facilita la práctica y en donde la gente está acostumbrada a donar órganos, prácticamente no hay tráfico, porque hay órganos disponibles. En cambio, en los países en los que no hay buenos médicos y no hay un sistema hospitalario o de entes que se ocupen del cuidado de los enfermos y en los que la gente no tiene la conciencia de la posibilidad de donar órganos, naturalmente existe el tráfico de órganos, en el sentido de que hay gente a la que se le quitan los órganos… como si fueran esclavos. Entonces, la recomendación general es que las comunidades religiosas, los líderes religiosos, animen la donación de órganos, para que cuando las personas mueran dejen escrito en el testamento la autorización para la extirpación de los órganos. Al mismo tiempo, se pide que critiquen duramente el tráfico de órganos». 

La declaración final de dos páginas, firmada esta mañana, concluye con un elenco de 11 recomendaciones dirigidas «a los gobiernos nacionales, regionales y municipales, a los ministros de salud, a las magistraturas, a los líderes de las mayores religiones, a las organizaciones médicas profesionales y a todo el público». En el primer punto, el congreso vaticano invita a «todas las naciones y a todas las culturas a reconocer la trata de seres humanos cuyo objetivo es la remoción y el tráfico de órganos, incluido el uso de órganos de prisioneros que murieron tras una ejecución capital y los pagos a donadores o parientes de donadores muertos, como crimen que debe ser condenado en todo el mundo y perseguido desde un punto de vista legal a nivel nacional e internacional». La segunda recomendación es principalmente para los líderes religiosos, a quienes se invita a animar «a las fundaciones éticas de órganos y condenar la trata de seres humanos cuyo objetivo es la remoción y el tráfico de órganos». 

La declaración también invita a los países a que reduzcan preventivamente la demanda de órganos mediante un sistema legal y ético de donaciones, a que establezcan un marco legal para la prevención y la lucha contra el tráfico de órganos, a que creen registros de trasplantes y a que faciliten la denuncia de los casos sospechosos. También invita a los médicos y a las organizaciones sanitarias a que vigilen que los donadores y beneficiarios de las donaciones actúen con ética y a que sensibilicen al público sobre el tema del tráfico de órganos. Se invita a las autoridades responsables a que investiguen todos los casos sospechosos y a que no encubran los costos de trasplantes que impliquen un tráfico de órganos. La cumbre vaticana, para concluir, pide que la Organización Mundial de la Salud, el Consejo de Europa, las agencias de las Naciones Unidas y los demás organismos internacionales cooperen para reunir información sobre el tráfico de órganos y sobre las redes criminales que lo sostienen. 

El documento vaticano recuerda los encuentros anteriores, que se llevaron a cabo también en la Casina Pío IV, sobre la trate de seres humanos y las «esclavitudes modernas», citas promovidas con la bendición de Papa Francisco. También reconoce el papel positivo de los medios de comunicación al sacar a la luz casos criminales de tráfico de órganos, así como los progresos que se han hecho en el mundo después de la firma de la declaración de Estambul. Pero se subraya que «en el mundo sigue existiendo cierto número de metas del turismo de los trasplantes, en donde no existen o hay legislaciones poco estructuradas para contrarrestar estos crímenes y proteger a los pobres y vulnerables. Estas prácticas persisten también porque algunos Estados no han sido responsables a la hora de responder a la petición de trasplantes por parte e sus ciudadanos». 

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