Agentes policiales esperaban a Rolando Pérez Lora frente a su casa, lo que sugiere una operación planificada de antemano.
El pastor evangélico Rolando Pérez Lora fue arrestado el pasado 13 de marzo en la provincia de Matanzas luego de compartir en YouTube un mensaje centrado en la fe cristiana. La detención ocurrió cuando salía de su vivienda rumbo a la iglesia, donde tenía previsto oficiar un servicio religioso.
Según denunció su esposa, horas antes el líder religioso había realizado una transmisión en vivo dedicada a temas espirituales como el amor y la esperanza, sin ninguna referencia política. Pese a ello, agentes policiales lo esperaban frente a su casa, lo que sugiere una operación planificada de antemano.
La noticia generó preocupación inmediata entre creyentes y activistas, quienes difundieron el caso en redes sociales. Tras varias horas bajo custodia, Pérez Lora fue liberado sin que se le presentaran cargos, aunque su familia confirmó que permaneció retenido sin ninguna explicación oficial.
Aunque su liberación fue recibida con alivio, el hecho ha intensificado el debate sobre la vigilancia y las limitaciones que enfrentan los ciudadanos cubanos en materia de libertad de expresión y práctica religiosa.
Preocupación y reacciones
El episodio reaviva las denuncias sobre restricciones a la libertad religiosa en Cuba, especialmente hacia iglesias y líderes evangélicos que operan de manera independiente o utilizan plataformas digitales para difundir sus mensajes.
Aunque la Constitución reconoce la libertad de culto, organizaciones de derechos humanos señalan que las autoridades mantienen un control estricto sobre las expresiones religiosas que no están estrictamente no alineadas con el discurso estatal.
La detención provocó reacciones dentro y fuera de la isla, con pronunciamientos de solidaridad por parte de comunidades evangélicas y grupos defensores de derechos humanos. Para muchos, el caso de Pérez Lora se suma a una serie de incidentes que evidencian la persistencia de prácticas represivas contra voces autónomas.
La represión contra líderes religiosos en Cuba no es un fenómeno aislado. La Alianza de Cristianos de Cuba documentó 996 acciones represivas contra líderes religiosos solo en 2024, evidenciando un patrón sistemático de hostigamiento por parte del régimen.
A nivel internacional, organismos como la USCIRF incluyó a Cuba entre los países con violaciones graves a la libertad religiosa en 2026, mientras que la organización CSW documenta la represión continua contra cristianos y otros grupos religiosos en la isla.
El caso del pastor Pérez Lora hace recordar al del pastor Alain Toledano, desterrado por segunda vez en octubre de 2025, y al del pastor Ramón Rigal, detenido en Guantánamo por liderar una comunidad evangélica de educación en el hogar, reflejando una larga historia de persecución religiosa en Cuba.
En este contexto, el OCDH denunció 231 acciones represivas en Cuba durante el mes de febrero de 2026, mientras el régimen anunciaba paralelamente, la excarcelación de 51 presos tras el diálogo con el Vaticano, en una contradicción que expone la doble cara de las autoridades cubanas ante la comunidad internacional.
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