Organizaciones cristianas y de DD.HH. denuncian una persecución religiosa que entra en los crímenes de lesa humanidad.
Al menos 60 cristianos congoleños fueron asesinados a sangre fría durante un ataque nocturno perpetrado por combatientes del Estado Islámico en la Provincia de África Central (ISCAP. siglas de Islamic State – Central Africa Province) en la aldea de Bafwakoa, situada en el territorio de Mambasa, en la región de Ituri, al noreste de la República Democrática del Congo. La acción, reivindicada por la agencia Amaq —vinculada al grupo terrorista—, forma parte de una ola creciente de ataques contra comunidades cristianas en la zona.
Según la reivindicación difundida por Amaq, los yihadistas irrumpieron en el poblado durante la noche, atacando a los habitantes “en sus casas y en las calles”, sin que se produjera ninguna intervención de las fuerzas militares para proteger a la población civil. Tras la masacre, los atacantes incendiaron decenas de viviendas y vehículos, además de saquear propiedades antes de retirarse.
El territorio de Mambasa ha sufrido en los últimos meses una escalada de violencia sistemática que ha dejado decenas de muertos y miles de desplazados. Las comunidades cristianas de la región han rechazado lo que el grupo terrorista describe como una “oferta generosa basada en los preceptos del islam”, una narrativa que los terroristas utilizan para justificar sus ataques.
La masacre de Bafwakoa, con sus 60 víctimas, se ha convertido en uno de los ataques más mortíferos del año y refuerza la percepción de que el Estado Islámico está intensificando su campaña contra comunidades cristianas en el Congo.
Organizaciones cristianas y de derechos humanos han denunciado que la situación constituye un patrón de persecución religiosa que podría encajar en la definición de crímenes de lesa humanidad.
Líderes religiosos locales han pedido a la comunidad internacional que refuerce la presión diplomática y apoye operaciones de seguridad en Ituri, donde la población vive “en un estado permanente de terror”.
El Gobierno congoleño, por su parte, ha condenado la masacre y ha anunciado el despliegue de refuerzos militares en la zona, aunque comunidades locales denuncian que estas medidas llegan “siempre tarde y mal”.
Ataques recientes y deterioro de la seguridad
La masacre de Bafwakoa se suma a una serie de ataques cometidos por ISCAP en Ituri y Kivu Norte desde comienzos de 2026:
- A mediados de abril, al menos 25 civiles fueron asesinados en ataques coordinados en aldeas cercanas a Mambasa, según informes de organizaciones locales de derechos humanos.
- El 20 de abril, un ataque en la zona de Luna dejó más de 30 muertos, en su mayoría agricultores cristianos sorprendidos en sus campos.
- El 24 de abril, autoridades locales alertaron de un incremento de incursiones nocturnas, secuestros y quema de viviendas, lo que ha provocado un nuevo flujo de desplazados internos hacia Bunia y otras ciudades relativamente seguras.
Diversos analistas señalan que ISCAP está aprovechando la debilidad del ejército congoleño y la falta de coordinación con las fuerzas regionales para expandir su control territorial y aumentar el impacto mediático de sus ataques.
La violencia en Ituri y Kivu Norte ha provocado más de 1.000 muertes en el último año y ha desplazado a más de 500.000 personas, según datos de agencias humanitarias. La presencia de ISCAP, junto con otros grupos armados, ha convertido la región en uno de los epicentros de violencia más graves de África.
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