Tras el terremoto registrado el 10 de agosto en Colombia, el CELAM expresó su cercanía y solidaridad con las víctimas, sus familias y las comunidades afectadas, asegurando sus oraciones y apoyo a la Iglesia colombiana: “El dolor de una nación hermana es el dolor de toda la Iglesia”
Tras el terremoto registrado el 10 de agosto en Colombia, el Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño (CELAM) manifestó su cercanía espiritual y pastoral con la Iglesia y el pueblo colombiano, especialmente con las comunidades afectadas por la emergencia. El terremoto provocó graves daños y sufrimiento en varias regiones, especialmente en Manizales, Pereira y Quibdó.
En una carta difundida el 11 de agosto, la presidencia del organismo expresó su solidaridad con quienes han perdido a sus seres queridos, con los heridos y hospitalizados, así como con las familias que han tenido que abandonar sus hogares ante las consecuencias del sismo.
“En estos momentos de prueba, nos unimos espiritualmente a quienes lloran la pérdida de sus seres queridos, a quienes permanecen hospitalizados, a las familias que han debido abandonar sus hogares y a todas las comunidades que enfrentan incertidumbre y sufrimiento”
El Papa envió ayer un telegrama al presidente del episcopado colombiano, expresando su dolor ante el fuerte terremoto. Ofreció sufragios por el eterno descanso de los fallecidos y eleva al Señor sus oraciones por la pronta recuperación de los afectados por esta tragedia”.
También al momento de sus saludos en la catequesis de hoy miércoles 12 de agosto, tuvo palabras de consuelo para el pueblo colombiano: Mientras ruego al Señor por el eterno descanso de los fallecidos, aseguro mis plegarias por sus familias y todos los que han sido golpeados por esta tragedia. Manifiesto mi gratitud a cuantos trabajan en las labores de rescate y de asistencia a los damnificados, dijo el Papa. A través de la Limosnería Apostólica, cuyo prefecto se puso desde el primer momento en contacto con la Nunciatura y la Conferencia Episcopal colombiana, el Pontífice envió una donación urgente para las diócesis afectadas. Seguirán llegando nuevas ayudas.
Oración por las víctimas y los heridos
Ante el dolor provocado por la tragedia, el CELAM aseguró que la Iglesia latinoamericana y caribeña eleva sus oraciones por quienes han fallecido, por la recuperación de los heridos y por el consuelo de las familias afectadas.
Los obispos también reconocieron el trabajo de quienes, desde la Iglesia y las organizaciones humanitarias, acompañan a las comunidades damnificadas. En particular, expresaron su gratitud a los obispos, sacerdotes, diáconos, consagrados y agentes de pastoral que prestan ayuda a través de organismos como el Secretariado Nacional de Pastoral Social – Cáritas Colombiana.
El consejo pidió además al Señor que fortalezca a los equipos de socorro, al personal sanitario, a las autoridades civiles y a los voluntarios que participan en las labores de búsqueda, rescate y asistencia humanitaria.
La carta destaca que la tragedia vivida en Colombia interpela a toda la Iglesia del continente. Desde una perspectiva de comunión y sinodalidad, el CELAM reafirmó su cercanía con la Iglesia que peregrina en Colombia.
“Como Iglesia que camina sinodalmente en América Latina y el Caribe, reafirmamos nuestra comunión con la Iglesia que peregrina en Colombia. El dolor de una nación hermana es también el dolor de toda la Iglesia latinoamericana y caribeña”, afirmaron los miembros de la presidencia del organismo.
Esta comunión se traduce, según el documento, en una invitación a acompañar de manera especial a las personas y comunidades que se encuentran en una situación de mayor vulnerabilidad.
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Una atención especial a los más vulnerables
El CELAM encomendó particularmente a los niños, los adultos mayores, las familias desplazadas, los pueblos indígenas, las comunidades afrodescendientes y quienes viven en zonas rurales de difícil acceso. El llamado es a que estas poblaciones puedan recibir con rapidez la asistencia que necesitan y un acompañamiento integral durante las distintas etapas de la emergencia y la reconstrucción.
En este sentido, el organismo invitó a las Conferencias Episcopales del continente a renovar su compromiso de acompañar, orar y colaborar solidariamente con Colombia. La ayuda, subraya, no debe limitarse a la recuperación de viviendas e infraestructuras, sino contribuir también a reconstruir la esperanza y la confianza en el futuro.
Colombia confiada a la Virgen de Chiquinquirá
Finalmente, el CELAM puso sus intenciones en manos de Nuestra Señora de Chiquinquirá, patrona de Colombia, pidiendo su intercesión por las víctimas y por todo el pueblo colombiano. “Que Cristo, Señor de la vida, sostenga a Colombia en este momento de dolor y conceda a todos la gracia de permanecer unidos en la fe, la caridad y la solidaridad fraterna”, concluye el mensaje.
En medio de una emergencia cuyas consecuencias continúan siendo evaluadas, la Iglesia latinoamericana y caribeña reafirma así su voluntad de permanecer cercana a las comunidades afectadas y de acompañar sus esfuerzos de recuperación y reconstrucción.
Mensajes de la Iglesia Latinoamericana
Al mensaje del Celam se han unido las demás conferencias episcopales del continente. La Conferencia Episcopal de Honduras expresó su solidaridad con el pueblo colombiano acompañando especialmente a las familias de las víctimas, los heridos y las comunidades afectadas. En su mensaje, aseguró sus oraciones por los fallecidos y pidió fortaleza para las autoridades, equipos de rescate y voluntarios. Asimismo, destacó la capacidad de Colombia para afrontar las adversidades con fe, valentía y solidaridad, y transmitió un mensaje de esperanza, asegurando que “no están solos”. Finalmente, encomendó al país a la intercesión de Nuestra Señora de Chiquinquirá y pidió que renazca la esperanza en medio de la tragedia.
Se unen a ellos los obispos cubanos, quienes elevaron sus oraciones por las familias afectadas y pidieron la intercesión de la Santísima Virgen para acompañar y fortalecer a quienes sufren, reafirmando la unión entre ambos pueblos en la fe y el amor a Jesucristo y a su Iglesia.
Por su parte los obispos brasileños, tras asegurar sus oraciones, respaldaron el llamado de los obispos colombianos a fortalecer la fraternidad y la solidaridad, y pidieron que Dios sostenga a las autoridades, equipos de rescate, personal sanitario y voluntarios. Finalmente, confiaron en que la fe permita hacer surgir, en medio del dolor y la destrucción, signos concretos de comunión, cuidado y esperanza.
Se unen al dolor del pueblo colombiano, de las víctimas y de sus familiares, y acompañan con sus oraciones, los obispos de Argentina, los dominicanos, los bolivianos y los chilenos. "Que Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá acompañe y sostenga a Colombia en estos momentos de dolor y esperanza" son también los deseos de la Conferencia Episcopal de Ecuador y Paraguay, así como toda la Iglesia del continente.
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