Será en el marco del primer Coloquio Cristiano-Confuciano que se realizará en Corea del Sur, en la Universidad Sogang. El objetivo del encuentro será “explorar cómo estas dos tradiciones pueden inspirar conjuntamente un mundo más justo, pacífico y humano”.
En Corea del Sur, entre el 4 y el 5 de agosto, se celebrará el primer Coloquio Cristiano-Confuciano en la Universidad Sogang de Seúl.
El evento tendrá como objetivo “explorar cómo estas dos tradiciones pueden inspirar conjuntamente un mundo más justo, pacífico y humano”, según explicó el Dicasterio para el Diálogo Interreligioso del Vaticano.
Además del dicasterio vaticano, la iniciativa también es impulsada por la Conferencia de Obispos Católicos de Corea, la Universidad Sogang y la Academia Confuciana de Corea y se desarrollará en torno al tema: ‘Cielo Nuevo, Tierra Nueva y Datong (Gran Armonía, Gran Unidad): Diálogo cristiano-confuciano para la construcción de una sociedad ideal’.
El confucianismo, según la Enciclopedia Católica, es el complejo sistema de enseñanzas morales, sociales, políticas y religiosas construido por Confucio sobre las antiguas tradiciones chinas y perpetuado como religión de Estado hasta nuestros días. El confucianismo se orienta no simplemente a hacer hombres de virtud sino también hombres educados y de buenas maneras.
Durante los días del evento, se reunirán líderes religiosos, académicos y representantes cristianos y confucianos. Cabe acotar que Seúl también albergará la Jornada Mundial de la Juventud 2027, un evento eclesial y mundial que se celebrará del 3 al 8 de agosto del próximo año.
“Aunque el cristianismo y el confucianismo se basan en fundamentos teológicos y filosóficos distintos, su preocupación compartida por la dignidad humana, la integridad moral, el liderazgo responsable y el bien común ofrece un terreno fértil para un diálogo significativo”, señaló el Dicasterio para el Diálogo Interreligioso en un comunicado.
“Las discusiones abordarán desafíos contemporáneos urgentes, como la fragmentación social, la incertidumbre moral, la degradación ambiental y las amenazas a la paz”, añadió.
Además, se espera que el evento concluya con “con un llamamiento a la continuidad de la cooperación cristiano-confuciana” en diversas áreas como la educación, la formación ética y la paz, “marcando el inicio de una tradición duradera de diálogo entre los seguidores de ambas tradiciones”.
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