El cardenal Poli presidirá la misa por la fiesta de la Santa Faz en la catedral porteña

El cardenal Poli presidirá la misa por la fiesta de la Santa Faz en la catedral porteña

El próximo 17 de febrero, fiesta de la Santa Faz, el arzobispo de Buenos Aires, cardenal Mario Aurelio Poli, presidirá a las 11 la misa en la catedral metropolitana. Ese día, una reliquia de la beata María Pierina de Michelli, considerada el “Apóstol del Divino Rostro”, será custodiada en el templo para su veneración. La celebración es convocada por las Hijas de la Inmaculada Concepción, congregación a la que pertenecía

El próximo 17 de febrero, fiesta de la Santa Faz, el arzobispo de Buenos Aires, cardenal Mario Aurelio Poli, presidirá a las 11 la misa en la catedral metropolitana. 

Ese día, una reliquia de la beata María Pierina de Michelli, considerada el “Apóstol del Divino Rostro”, será custodiada en el templo para su veneración. 

La celebración es convocada por las Hijas de la Inmaculada Concepción, congregación a la que pertenecía la religiosa. 

La Fundación La Santa Faz, que preside el presbítero Eduardo Pérez dal Lago, invitó a participar de esta celebración eucarística, en la que se encomendará “la Iglesia, nuestra patria y nuestras familias a nuestro Señor, que en su Divino Rostro nos muestra todo su amor”. 

El sacerdote explicó que la fiesta de la Santa Faz es móvil, porque coincide con el martes de carnaval. “Se celebra este día, al finalizar los carnavales y justo antes del Miércoles de Ceniza, por su aspecto de reparación por los pecados y blasfemias con los que agraviamos el Rostro del Señor”, precisó. 

Los miembros de ese instituto iniciarán ese día las adoraciones de los martes de 8 a 24 y participará a las 19 de la celebración de la misa. 

Biografía de la Madre Pierina 

Josefina De Micheli nació el 11 de septiembre de 1890 en Milán, y el mismo día fue bautizada en la parroquia San Pietro in Sala. 

Tenía 12 años, cuando un Viernes Santo, esperando el turno para besar el crucifijo oyó una voz clara que le dijo: “¿Nadie me da un beso de amor en el Rostro, para reparar el beso de Judas?”. Llegado el momento, como ella misma lo relata, le dio un fuerte beso con todo el ardor de su corazón. Con el pasar de los años, esta devoción fue creciendo. 

A la edad de 23 años, Josefina ingresó en la Congregación de las Hijas de la Inmaculada Concepción, recibida por la fundadora, Sierva de Dios Madre María Eufrasia Iaconis. Al año siguiente, en la ceremonia de la vestición religiosa, recibió el nombre de María Pierina. 

Con la bendición y el aliento de Pío XII, acuñó y difundió una medalla con la imagen del Rostro de Jesús (el Divino Rostro) y, en el reverso, la Eucaristía, de acuerdo con una inspiración que dijo haber tenido en la que la Santísima Virgen se lo había pedido. Nuestra Señora le había asegurado: esta medalla será “un arma de defensa, un escudo de fortaleza, una prenda de amor y misericordia que Jesús quiere dar al mundo”. Prometió a los que la lleven y hagan los días martes una visita al Santísimo Sacramento, “ser fortificados en la fe, prontos a defenderla y a superar todas las dificultades internas y externas” y, además, “una muerte serena bajo la mirada de su Divino Hijo”. 

Transcurridos los duros años de la guerra, la Madre Pierina partió de Roma hacia Milán. Llegó a la casa “Santo Volto” (Santo Rostro) en Centonara D'Artò, provincia de Novara, donde habían trasladado el Noviciado. Enfermó gravemente y allí, el 26 de julio de 1945, a la edad de 54 años, se durmió en el Señor. 

Las Hijas de la Inmaculada Concepción difunden la medalla que la Madre Pierina acuñó. Esa medalla, según aseveran en la congregación, fue instrumento de numerosas gracias, especialmente en favor de los enfermos. También impulsan la adoración reparadora al Santísimo Sacramento los días martes.

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