En vista de la audiencia del 13 de octubre, se anuncian manifestaciones de protesta por parte de los extremistas islámicos: la mujer encerrada en la cárcel de Multán reza y espera, con confianza en su absolución.
PAOLO AFFATATO
«Nunca he conocido a una mujer tan fuerte y valiente como Asia. Animada por esa valentía que nace de una profunda fe en Dios y en su Providencia. Asia sabe y siempre dice que Dios ama y provee a sus hijos. Incluso en la cárcel se siente amada. Cree y espera. Sobre todo después de la noticia de la audiencia inminente frente a la Suprema Corte». Joseph Nadeem, tutor de la familia de Asia Bibi y responsable de la Renaissance Education Foundation de Lahore (en donde estudian las hijas de Asia Bibi), cuenta a Vatican Insider su última visita a la cárcel femenina de Multán, en donde está encerrada la mujer cristiana condenada a muerte por blasfemia en 2009.
La visita, refirió Nadeem, quien visitó en los últimos días la prisión del Punjab en compañía de Ashiq Masih, marido de Asia Bibi, fue «particularmente relajada y serena», por increíble que parezca. «Hablamos con tranquilidad. Le informamos sobre la fecha de la audiencia, que esperemos sea resolutiva. Asia está bien, su moral está muy alta. Está llena de esperanza. Siempre reza y tiene gran fuerza de ánimo, a pesar del largo calvario».
«Claro —prosiguió Nadeem— en estos años ha vivido altos y bajos, momentos de desconsuelo y de amargura. Pero nunca ha dejado de creer en la ayuda de Dios para ella, que es inocente. Cree en su salvación y le pide a todos los creyentes el apoyo con la oración al Espíritu Santo, para que pueda iluminar las mentes de los jueces».
La audiencia ante la Suprema Corte de Islamabad, en programa para el próximo 13 de octubre, será el tercer y último grado de juicio de un caso judicial que comenzó en 2009, con una condena a muerte, que habría sido confirmada con el veredicto de 2014 en apelación.
No será un día fácil para la capital paquistaní. Los grupos extremistas islámicos anuncian manifestaciones de protesta por las calles de Islamabad y fuera del imponente edificio blanco de la Suprema Corte.
El caso de Asia Bibi es un punto muy sensible y la mujer se ha convertido, a pesar suyo, en símbolo sobre el cual descargar todas las presiones y las tensiones relacionadas con la controvertida ley de la blasfemia, que en Paquistán castiga con la cadena perpetua o la pena de muerte el vilipendio del islam.
En los últimos meses, el caso de la campesina del Punjab fue citado por los grupos militantes islámicos, que protestaron con fuerza y llegaron a superar la «zona verde», en donde se encuentran las instituciones políticas en Islamabad. Lo que ha irritado a los radicales fue la ejecución capital de Mohammad Qadri, ex guardaespaldas y asesino del ex gobernador del Punjab, Salmaan Taseer, asesinado en 2011 (además del ministro católico Shahbaz Bhatti) por haber defendido precisamente a Asia Bibi, haberla visitado a la cárcel y haber proclamado su inocencia.
Hoy, una campaña de sensibilización internacional que tiene un vasto eco en la red y en las redes sociales (impulsada por organizaciones no gubernamentales y asociaciones de la sociedad civil, en Europa y en todo el mundo), recuerda a la opinión público, a los gobiernos occidentales y al gobierno paquistaní las responsabilidades que tienen en la defensa y liberación de Asia Bibi.
«Las presiones internacionales sobre el gobierno paquistaní, en este momento, pueden ser útiles no para que interfiera con la magistratura, que tiene en sus manos el caso y decidirá con transparencia e independencia: tenemos confianza en la acción de la Suprema Corte, que no se dejará influenciar por los grupos extremistas islámicos», observó Nadeem.
«Más bien, lo que pedimos —añadió el tutor de la familia de Asia Bibi— es que el ejecutivo garantice medidas de máxima seguridad para que todo se lleve a cabo con regularidad, vigilando las manifestaciones de los extremistas, que, en tal caso, no son admitidos dentro del Tribunal. La seguridad es importante para tutelar a los jueces, a Ashiq Masih, al abogado Saiful Malook y a mí, que estaremos presentes en la audiencia».
«Asia hoy es la víctima de una batalla ideológica, que no tiene nada que ver con la realidad de los hechos del proceso, que no tiene en consideración lo que sucedió realmente. Nuestro abogado pedirá a la Corte que se ciña a los hechos. Si la justicia sigue su curso y si el caso de Asia es juzgado de manera justa, si Dios quiere, Asia será absuelta», concluyó Nadeem.
«Siento que el papa reza por mi madre y que seguirá rezando. Y con sus oraciones, mi madre será liberada», dijo Esham, hija de la mujer encarcelada, pidiendo a Papa Francisco y a todos los fieles del mundo que recen por Asia Bibi. Habrá vigilias de oración e intercesiones especiales incluso en los monasterios de clausura.

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