“En Argentina, Francisco será cada vez más grande”

“En Argentina, Francisco será cada vez más grande”

Conversación con el presidente mundial de la fundación pontificia “Scholas Occurrentes” sobre las críticas contra el Papa en su país natal y la “grieta”, un fenómeno de división social que para el educador “no es genuino” y sólo responde.

Por ANDRÉS BELTRAMO ÁLVAREZ

José María del Corral es un viejo amigo del Papa. Es referente, junto con Enrique Palmeyro, de “Scholas Occurrentes”. Se trata de la fundación pontificia que promueve el desarrollo juvenil a través del arte, el deporte y la educación. En entrevista con el Vatican Insider, asegura que ya quedó superada la crisis que algunos meses atrás arrastró a la institución, tras un donativo no aceptado del gobierno argentino y acusaciones de corrupción. Además, habla de las críticas contra Francisco en su país natal y una discusión de ordinaria actualidad, “la grieta”. 

¿Cómo es el “estado de salud” de Scholas? 

Está muy bien por los jóvenes, muestra claramente que esto es necesario en todos lados. No es que se trata de un proyecto argentino para argentinos, o latinoamericano para latinoamericanos. Los jóvenes piden ser escuchados, eso le da salud y vida a la propuesta de Scholas. Lo demás es seguir aprendiendo a manejarnos en cada país, a organizarnos. Este no es un emprendimiento de empresarios, no es una organización internacional que viaja por el mundo, somos un grupo de pedagogos que sentíamos la necesidad de hacer algo y nos pusimos a hacerlo.  

Después de la crisis, sobrevivieron… 

El Papa dice: “Scholas es de Dios”. Te pueden matar el cuerpo, pero no te pueden matar el alma. Cuando uno hace lo que cree que debe hacer y deja la vida en eso, la mejor respuesta que uno tiene es la paz y la paz no es la inacción. La paz es jugarse, es combatir con uno mismo para lograr el encuentro con los demás. Eso le gustó a Francisco, la serenidad, y eso nos fortalece. Las crisis han venido y vendrán, no existe un crecimiento sin crisis. Nuestra responsabilidad es aprender de las crisis.  

¿Qué espera el Papa de Scholas en el próximo tiempo? 

Él siempre nos dice: “sigan haciendo esto, porque esto es lo concreto”. Lo concreto es lo cristiano, lo otro es ideología. Él nos pidió seguir realizando el proyecto de Ciudadanía (semanas de debate y búsqueda de soluciones a los problemas de la juventud ndr.) en todas partes del mundo, llevar alegría y esperanza a los jóvenes, para que puedan cambiar su mundo. La cultura del encuentro suena muy bien en la teoría, pero si no se enseña, si no se vive, no se vuelve concreta. 

¿Qué proyecto tienen? 

Iremos a Paraguay, Haití, estamos preparando también una experiencia en Mozambique, hay mucha expectativa allá, esperamos realizarlo este año. Además, en julio tendremos el encuentro en Jerusalén, ese es un desafío importante para nosotros porque vamos a trabajar con jóvenes israelitas y palestinos. Esa va a ser una oportunidad única. En España, uno de los emblemas del futbol es el estadio Vicente Calderón, que ya cumplió 50 años y se va a tirar abajo después del 28 de mayo. Por eso, el club Atlético de Madrid va a juntar a los jugadores actuales con las leyendas del pasado para un partido despedida solidario, cuya recaudación irá para Scholas Occurrentes. El 50 por ciento de los recaudado irá para las tareas de la fundación en el país. 

¿Y en Argentina? 

Hablamos con el ministro de Educación nacional, Esteban Bullrich, y él habló con todos los ministros a nivel federal para llevar el proyecto Ciudadanía a todo el país. Para este año se anotaron ocho provincias que recibirán esa experiencia. En 2016 se hizo en tras siete provincias. Además, tenemos grupos fijos en Córdoba, San Juan, La Rioja, con jóvenes que armaron su propia filial de Scholas, en una especie de red federal. 

Desde hace algunos años, en Argentina la sociedad está cada vez más fragmentada, ¿es difícil romper ese círculo vicioso? 

Desde lo que hacemos, como experiencia, no. Esa división no está entre los jóvenes, ellos tienen muy claro cuando alguien les viene “con el discursito”, pero se concentran cuando deben buscar soluciones para ellos. Para mí el problema está más bien arriba, en lo que nos venden, en los intereses creados. Eso responde a otras cosas, no a los jóvenes argentinos. “Grieta” en los jóvenes no hay, esa es nuestra experiencia en la mayoría de las ciudades que visitamos. Invito a ir, consultarles a ellos y darse cuenta que esa supuesta división no existe, ahí. 

Pero en la sociedad si existe la “grieta”… 

Existe en lo que nos venden. Todos los días prendo la televisión y escucho: “grieta”. Prendo el celular y leo “grieta”, pero no es una situación genuina. Es una “grieta” que a alguien le servirá… 

Y meten también al Papa en esa “grieta”… 

En esa “grieta”, desgraciadamente, estamos todos. Lástima que esa situación sea, como decía mi abuela, “escupir para arriba”. Porque eso le hace mal a todos y el que peor la pasa es quien menos tiene, el que no puede defenderse, los demás la pasan bien. Por eso es muy necesaria la cultura del encuentro, como pide el Papa. 

En Argentina también se ha gestado un cierto criticismo contra el Papa, ¿es una crítica genuina o sólo mediática?  

Por experiencia directa puedo decir que más del 90 por ciento de los jóvenes aman al Papa en Argentina, es un dato cualitativo producto de una valoración personal. Pero siempre hemos encontrado muy buena disposición hacia el Papa en todos los lugares donde vamos. Nunca nos han respondido mal.  

¿Qué dicen los jóvenes del Papa? 

Que “es un ídolo”, que “tiene toda la polenta”, que es humano, que es un referente con toda la autoridad. Hablan genial del Papa, nunca nos han dicho: “No, no vengan con esto, nos están adoctrinando, nos están vendiendo”. Nada de eso. Saben que el Papa está haciendo esto por ellos, que no existen segundas intenciones. Hoy en día los jóvenes son especialistas en detectar segundas intenciones, huelen cuando hay miedo. Y en Francisco no detectan nada de esas dos cosas. 

Por las críticas, resulta paradójico preguntar si el Papa será bienvenido en su país, ¿lo será? 

Es una paradoja, pero es real, es la pregunta más actual. Cuando el Papa decida aterrizar en la Argentina vamos a ver el fervor de toda la sociedad, pero especialmente de los jóvenes argentinos. Creo que, a diferencia de eso que nos caracteriza a los argentinos, de acabar con nuestros ídolos de un momento a otro, cada año que pase Francisco va a ser más grande en Argentina. 

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