El Arzobispo de Santiago de Chile, Cardenal Fernando Chomali, ofreció a los fieles una carta pastoral titulada Crisis y misión, en la que invita a superar la crisis de fe con una renovada misión evangelizadora.
Por Julieta Villar.
En el contexto que vive la sociedad chilena, donde se evidencian cambios culturales, al tiempo que se experimenta una disminución en la pertenencia religiosa y en la participación eclesial, el cardenal reflexionó posibles respuestas, poniendo el foco en la necesidad de renovar el impulso evangelizador, con Jesucristo como centro de la vida personal y comunitaria.
El documento fue presentado el sábado 14 de marzo, al iniciar el año pastoral arquidiocesano, y está dirigido a todos los fieles de la capital chilena, animándolos a mirar con realismo los desafíos actuales y responder con misión.
Cerca de 2.000 representantes de parroquias, movimientos e instituciones de la Iglesia Católica asistieron a la presentación del documento, que marca el inicio de un tiempo de oración, escucha y discernimiento para la comunidad arquidiocesana.
Surgida de un largo proceso de reflexión y oración sobre la realidad de la fe de los chilenos, la carta expone que, en los últimos 20 años, la cifra de quienes se consideran católicos en el país pasó del 70 % al 44 % y, como contracara, aumentó el número de personas que no se identifican con ninguna religión.
Ante este escenario, el arzobispo invita a mirar la realidad con honestidad y esperanza: “No podremos ver nunca la solución si antes no vemos el problema”, afirma.
En ese sentido, subraya que enfrentar las dificultades no es signo de pesimismo, sino una condición necesaria para renovar la misión de la Iglesia.
La carta advierte también sobre signos culturales como el individualismo, la pérdida del sentido comunitario y la soledad que experimentan muchos —en especial los jóvenes— rasgos que interpelan a la acción pastoral de la Iglesia, invitando a revisar los métodos y lenguajes de transmisión de la fe.
Al reflexionar sobre estos temas, el Cardenal Chomali cuestiona: “¿Responde nuestra evangelización a las necesidades del hombre y la mujer de hoy? ¿Qué debemos hacer para que la Buena Noticia cale en los corazones de las personas?”.
Como respuesta, el purpurado propone volver a Jesucristo, “el tesoro más valioso que hemos encontrado en el camino de nuestra vida”, como centro de la acción pastoral.
“La fe católica no es una moral, es decir, no es un conjunto de normas que cumplir para ‘estar bien’ con Dios”, aclara, llamando a optar “por el camino de Jesucristo como único camino de plenitud”.
Por ello, antes de emprender cualquier iniciativa, aconseja primero “mirar a Jesús y su pedagogía”, y “encontrarnos con Él de manera directa: en su Palabra, en la Eucaristía, en los sacramentos, en la vida de la comunidad”.
Finalmente, el arzobispo convoca a todos los bautizados al desafío de tener “alma misionera”, es decir, “que la evangelización forme parte de su identidad”, reflejada en la dimensión comunitaria de la Iglesia, en una participación más clara y activa, y en una cultura sinodal.
“Acompañémonos mutuamente, caminemos juntos con esperanza, desde Cristo y volcados a la misión”, anima.
“La misión a la que los invito comienza por nosotros mismos. No hay evangelización posible si antes no nos dejamos asombrar por ese acontecimiento conmovedor que ha cambiado el curso de la historia: ¡Dios ha salido a nuestro encuentro en la persona de Jesús! Ese misterio de amor debe llenarnos de esa alegría que sostiene nuestro caminar”, insiste.
La carta pastoral fue entregada a las comunidades como un instrumento para la reflexión y el discernimiento, con el propósito de animar a la Iglesia de Santiago a renovar su vida evangelizadora en medio de los desafíos de este tiempo.
Hacerse cargo de la crisis no es introducir pesimismo, sino estar atentos a los tiempos que vivimos para salir a su encuentro. Dios confía en nosotros”, concluye el cardenal, alentando a la comunidad a mirar con esperanza el futuro y asumir la misión de anunciar el Evangelio, en un ambiente de respeto y amor mutuo.
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