Los ancianos somos nosotros

Los ancianos somos nosotros

En la audiencia general el Papa Francisco habla de la importancia de los abuelos y de su problemática condición.

«La atención a los ancianos hace la diferencia en una civilización»: es la advertencia relanzada por el Papa Francisco en la audiencia general del miércoles 4 de marzo.  

Al reunirse en la plaza de San Pedro con doce mil fieles provenientes de todas las partes del mundo, el Pontífice continuó el ciclo de reflexiones dedicadas a la familia y se centró en la «problemática condición actual» de los abuelos, ante tantas situaciones de abandono e indiferencia. Y definió «perversa» «una sociedad sin proximidad» respecto a «esta edad de la vida».

Al añadir, como de costumbre, algunas consideraciones personales al texto preparado, el Papa explicó que los «ancianos son una riqueza, no se pueden ignorar», porque «esta civilización seguirá adelante» sólo «si sabe respetar» su sensatez y su sabiduría. En efecto, continuó con una imagen significativa, «una civilización en la que no hay sitio para los ancianos o se los descarta porque crean problemas, esta sociedad lleva consigo el virus de la muerte».

Volviendo a su experiencia durante el ministerio episcopal en Buenos Aires, el Pontífice recordó el hecho de una anciana abandonada por los hijos que no se quejaba a pesar de haber pasado ocho meses desde su última visita. «Esto se llama pecado mortal», comentó. Así, pues, contó contó de nuevo la historia —que le contaba su abuela— de una familia en la que un anciano, que «al comer se manchaba», había sido desplazado a «la cocina» para no hacer «un mal papel cuando venían los amigos a comer o a cenar». El relato continúa con una escena del padre de la familia que pocos días después, al regresar a casa, encuentra a su hijo jugando con madera, martillo y clavos. Cuando el papá le pregunta qué estaba haciendo, el niño responde: «Hago una mesa para cuando tú seas anciano, así puedes comer allí». Demostrando, destacó el Papa Francisco, que en la relación con los ancianos «los niños tienen más conciencia que nosotros».

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