Más de 190.000 fieles participarán en procesión de Viernes Santo en la “Ciudad de los Ángeles” en México

Más de 190.000 fieles participarán en procesión de Viernes Santo en la “Ciudad de los Ángeles” en México

La procesión de Viernes Santo de Puebla —fundada como la “Ciudad de los Ángeles” en el centro de México— es una de las más multitudinarias de América Latina, y este 2026 espera congregar a más de 190.000 fieles.

Por David Ramos.

Comenzando al mediodía en la Catedral de Puebla de los Ángeles, con el arzobispo Víctor Sánchez Espinosa a la cabeza, la procesión recorrerá las principales calles del centro histórico de la ciudad fundada en 1531, para regresar al principal templo católico de la arquidiócesis hacia las 3:00 p.m.

Al finalizar, Mons. Sánchez Espinosa impartirá la bendición con indulgencia plenaria para los fieles participantes que cumplan las tres condiciones habituales: confesión de los pecados, comunión sacramental y orar por las intenciones del Papa.

El Señor de las Maravillas, resguardado en el templo de Santa Mónica, es una de la imágenes más veneradas de Puebla. Crédito: Comité Organizador de la Procesión de Viernes Santo.Una tradición centenaria interrumpida por la persecución religiosa

Aunque sus orígenes se remontan a tiempos virreinales, las ceremonias de Semana Santa, entre ellas las procesiones, se vieron afectadas por las presiones cada vez mayores que ejerció el Estado mexicano contra la Iglesia Católica desde la segunda mitad del siglo XIX.

“Esta procesión era parte de la vida cotidiana en la Puebla virreinal”, explica a ACI Prensa Carlos Castro Mendoza, miembro del Comité Organizador de la Procesión de Viernes Santo y coordinador de logística durante 33 de los 34 años que cumple el evento este 2026.

La procesión, añade, “se llevó a cabo hasta 1860, cuando las condiciones de las Leyes de Reforma ya no permitieron” su realización.

Se conoce como las Leyes de Reforma a una serie de normas aprobadas e implementadas durante la segunda mitad del siglo XIX —impulsadas, entre otros, por el presidente Benito Juárez—, que disolvieron las órdenes religiosas y expropiaron bienes de la Iglesia Católica.

Las tensiones provocadas por estas leyes se irían agravando hasta llegar a la sangrienta persecución religiosa contra los católicos que vivió México en la primera mitad del siglo XX y que detonó la Guerra Cristera (1926-1929). Las relaciones entre Iglesia y Estado no se restablecerían sino hasta 1992, con reformas a la Constitución de 1917 y una nueva legislación que reconoce la personalidad jurídica de la Iglesia.

La Virgen Dolorosa del Carmen, obra del siglo XVIII atribuida al imaginero José Villegas Cora, es una de las advocaciones marianas más queridas de la procesión. Crédito: Comité Organizador de la Procesión de Viernes Santo.

Precisamente en 1992, año en que “cambiaron las condiciones de la ley en cuanto a la manifestación pública de culto”, precisa Castro Mendoza, la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP), centro de estudios privado de identidad católica, propuso al entonces Arzobispo de Puebla de los Ángeles, Mons. Rosendo Huesca Pacheco, “que se retomara la procesión”.

Entonces, recuerda, “se tuvieron que empezar a armar las cofradías nuevamente”, y se realizó un trabajo progresivo que involucró cada año a más fieles y más parroquias y comunidades religiosas del centro histórico, que aportaron a su vez devociones particulares.

En un comunicado compartido con ACI Prensa por la organización de la procesión de Viernes Santo se destaca que este año participarán las imágenes de la Virgen Dolorosa del Carmen, Nuestra Señora de la Soledad, el Jesús de las Tres Caídas, el Jesús Nazareno de San José, el Señor de las Maravillas, el Santo Niño Doctor de Tepeaca, el Señor Jesús de la Misericordia y el Cristo de la Expiración.

Estas imágenes tienen no sólo un profundo valor religioso sino también cultural, pues algunas de ellas datan de los siglos XVI, XVII y XVIII.

Citado en el comunicado de los organizadores, el arqueólogo Eduardo Merlo Juárez, representante de la imagen del Señor de las Maravillas, dijo que “hay procesiones más espectaculares en Europa, pero en número de fieles que acompañan activamente las imágenes, somos altamente significativos”

Por su parte, el P. José Luis Bautista González, capellán de la Cofradía de Nazarenos, resaltó que lo más importante en esta procesión “es manifestar el amor al Señor y pedir por la paz que tanto se ha menguado en nuestra patria”.

El Señor Jesús de la Misericordia, inspirado en las revelaciones a Santa Faustina Kowalska, es una de las siete imágenes que integran este multitudinario acto de fe. Crédito: Comité Organizador de la Procesión de Viernes Santo.

Un objetivo principalmente espiritual

Carlos Castro Mendoza destaca que la procesión de Viernes Santo en Puebla “tiene principalmente un objetivo espiritual, que es ser un espacio público de reflexión y de meditación de la fe, precisamente en el acontecimiento tan importante de la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo”.

“No es exactamente el Vía Crucis”, precisa, aunque se busca “acompañar en la Pasión de Nuestro Señor y Su muerte”.

El ambiente que se vive durante las tres horas de procesión, asegura, es “muy familiar”, y “no se ha convertido en un ambiente comercial, como desgraciadamente sucede en otros lugares”.

“Van familias completas, desde adultos mayores hasta niños, y entre los contingentes que llevan cada una de las imágenes van personas que van cantando, van tocando tambores, van echando flores. A lo largo del recorrido de la procesión también hay balcones donde hay cantantes, coros, que acompañan a la procesión, de tal manera de que el ambiente es muy espiritual”.

El Santo Niño Doctor de Tepeaca, cuya devoción se consolidó en 1942, congrega a miles de fieles que piden por la salud de los enfermos. Crédito: Comité Organizador de la Procesión de Viernes Santo.

“Este es el evento de Puebla”

Castro Mendoza resalta además que, por su magnitud e impacto social y religioso, “dicho por las autoridades mismas, este es el evento de Puebla”, superando a otras celebraciones multitudinarias civiles, como puede ser el desfile del 5 de mayo, que recuerda un histórico triunfo de México contra tropas francesas en 1862.

Años atrás, recuerda, una autoridad civil “decía: ‘miren, Veracruz tiene su Carnaval, Oaxaca tiene su Guelaguetza, Puebla tiene su procesión de Viernes Santo”.

“Es un evento sumamente importante en lo espiritual, por supuesto”, continúa, “pero también tiene el efecto del evento cultural”, como en el caso de las cofradías, que “han vuelto a tomar sus uniformes, sus formas, sus costumbres que llevaban, de velas, de campanas, de incienso, de tambores, etc. Y todo esto es una vivencia cultural que aún para un no creyente es impactante”.

“No es lo mismo ver una imagen estática en el altar en un templo que ver una imagen caminando en la calle rodeada de incienso, de tambores, de cantos, siendo vitoreada”, destaca.

Comentá la nota