La vacunación infantil divide a la Curia Romana

La vacunación infantil divide a la Curia Romana

En el reciente documento por el que Roma reitera su recomendación a los católicos de someterse a la inoculación había un párrafo, relativo a la vacunación infantil, que se eliminó en el último minuto. Pero la verdad ha salido a la luz mostrando un conflicto interno en la Curia, informa La Nuova Bussola Quotidiana.

 

a semana pasada, la agencia italiana Adnkronos, al informar sobre la reiterada postura de Roma sobre la vacunación, publicó un párrafo que no aparece en los documentos oficiales de la Pontificia Academia por la Vida (PAV), a saber, la recomendación de la vacunación de niños de 5 años en adelante. El titular hubiera sido, de haberse publicado el texto original, «La Santa Sede impulsa la vacunación de los niños».

El texto de Adnkronos afirma que “el Vaticano también considera aconsejable la vacunación Covid a partir de los cinco años. En concreto, la Pontificia Academia para la Vida que preside Mons. Vincenzo Paglia, señala que “la vacunación de menores, a partir de los cinco años, con vacunas de ARNm ha sido ampliamente autorizada, considerando el alto valor de los beneficios frente a los riesgos”. Como resultado de “esta oportunidad” el documento presentado hoy informa que “varios países han ampliado la posibilidad de vacunar a niños y adolescentes, con diferentes formas y límites, regulados por gobiernos individuales. Cabe destacar aquí que, dadas las circunstancias de la actual propagación de la pandemia y la calidad de las vacunas autorizadas, se puede considerar aconsejable la vacunación de los niños mayores de cinco años, coherente con una distribución equitativa de las vacunas en todo el mundo”. “Las contraindicaciones y los posibles efectos secundarios”, apunta el PAL, “son mucho menos significativos que los beneficios obtenidos. Por debajo de esta edad, aún se están realizando investigaciones y evaluaciones para definir mejor cómo proceder ».

El párrafo al que la agencia hace referencia no está, sin embargo, en el texto que vio la luz finalmente. Parece, sin embargo, que estaba incluido en el original y que la Secretaría de Estado lo suprimió en el último momento.

La razón de esta censura previa de última hora es fácil de imaginar. Que la Santa Sede está segura de la bondad de las vacunas está fuera de toda duda, como demuestra el reglamento promulgado recientemente que obliga a los residentes y trabajadores de la Ciudad del Vaticano para obtener el Super Green Pass. Pero eso no ha impedido que el debate -moral, científico, sanitario- haya seguido adelante, creando una profunda división en la Iglesia. Baste decir que apenas en los últimos días se ha publicado la «Declaración de Belén», en la que obispos, sacerdotes y laicos apelan a la jerarquía de la Iglesia, basándose en los criterios contenidos en la Nota de la Congregación para la Doctrina de la Fe de hace un año y sobre la evidencia científica que ha surgido en este tiempo acerca de las vacunas «contaminadas por el aborto».

Y si este debate se mantiene, es mucho mayor en lo referido a la vacunación de niños, donde las objeciones son de mayor alcance, ya que la probabilidad de desarrollar la enfermedad de forma grave en menores se ha demostrado estadísticamente despreciable, mientras que este colectivo resulta más vulnerable a potenciales efectos adversos a largo plazo.

 

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