Unas vacaciones especiales

Ingredientes: varias adolescentes de distintos lugares, 8 días en la Mariápolis Lía, programa intenso y variado, mucha comunicación, una pizca de sorpresa y mucha alegría.

Del 10 al 17 de Febrero un grupo de Gen 3 de Pigué, Punta Alta, Bahía Blanca, Jose C. Paz, Resistencia, Corrientes, Buenos Aires y Paraná participaron de “unas vacaciones especiales” en laMariápolis Lía para profundizar la vida y la vocación de esta rama juvenil del Movimiento de los Focolares.

Y como no hay mejores redactores que los propios protagonistas… a ellas, la palabra:

“Esta experiencia fue muy enriquecedora para todas nosotras porque entendimos cómo el amor puede tomar todos los aspectos de la vida diaria… esa es nuestra revolución de amor. Nos organizamos por grupos para hacer las tareas domésticas como lavar los platos, ordenar las piezas, poner la mesa, lavar los baños. Aprendimos así a hacer las cosas que en casa nunca habíamos hecho. Aprendimos que tenemos que ver a Jesús en el otro, que todos somos muy distintos pero vamos por lo mismo. Había mucha alegria y mucha amistad.

Hicimos también muchos juegos, fuimos un día a la pileta, hicimos pic nic, cantamos, bailamos, vimos una película: un montón de cosas y en cada una aprendimos algo nuevo!!! Algunas chicas por ejemplo perdieron su timidez integrándose al grupo. Comenzamos a dejar de lado los prejuicios y descubrimos que no importa la clase social, la situación económica o aspecto distinto porque el amor rompe todas las barreras. Nos dimos cuenta de muchas cosas, por ejemplo a lo que nos lleva el consumismo o sobre el consumo diario de objetos perjudiciales para la ecología. Aprendimos más de lo que nos imaginábamos.

Nos llevamos de estos días todo el amor que compartimos a pesar de las dificultades… porque el amor nunca faltó. Algunas cosas pueden ser difíciles pero nunca imposibles. Tratamos de hacer toda nuestra parte para lograr la unidad.

Nos gustó mucho el lugar, la Mariápolis, porque es grande, tiene mucha paz y naturaleza. Fue maravilloso encontrarnos con Dios, descubriendo aspectos importantes de nuestra fe. Conocimos los habitantes de la Ciudadela y en especial los que están viviendo allí. Fue muy lindo formar parte de esta “ciudad especial” y ayudar concretamente a las personas que trabajan allí. En la conclusion de nuestra escuelita, un momento maravilloso, hicimos un pacto de Amor recíproco que nos hizo más UNO… la promesa de amarnos y llevar el amor adonde estemos.

Esperamos que se repita y sobretodo que podamos seguir viviendo así día a día. Salimos de aca con otra mirada hacia todo, porque la unidad es posible, ahora más que nunca no nos sentimos solas”.

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