El arzobispo, Mons. Carlos Sánchez, y el obispo auxiliar, Mons. Roberto Ferrari, alentaron a transitar este tiempo con alegría y sin temor, confiando en el amor de Dios incluso en las dificultades.
En su saludo de Pascua, el arzobispo de Tucumán, monseñor Carlos Sánchez, y su obispo auxiliar, monseñor Roberto Ferrari, destacaron el anuncio central del Evangelio y animaron a los fieles a vivir la resurrección de Jesucristo como fuente de esperanza para la vida cotidiana.
"No teman. Yo sé que buscan a Jesús, el Crucificado. No está aquí. Ha resucitado", recordaron al retomar el mensaje pascual que proclama la victoria de Cristo sobre la muerte.
En ese sentido, subrayaron que la resurrección transforma la realidad humana: "Rompió las ataduras de la muerte. La oscuridad del sepulcro ha sido iluminada por la luz que es Cristo", afirmaron, destacando que Jesús "venció al pecado y a la muerte y nos regala esa vida nueva de hijos de Dios".
El mensaje puso el acento en la fuerza transformadora de esa luz en la vida diaria. "Que esta luz de la resurrección ilumine cada realidad que vivimos, las más oscuras, y las llene de esperanza", subrayaron, invitando a confiar en el amor de Dios incluso en medio de las dificultades.
Finalmente, alentaron a vivir la Pascua con alegría y sin temor: "Alégrense, no tengan miedo", recordaron, y concluyeron con un deseo para el Pueblo de Dios que camina tierras tucumanas: "Que la luz de Cristo gloriosamente resucitado disipe las tinieblas de nuestro corazón y nos inunde con su luz y con su alegría".+
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