Tigre festejó el día de la Virgen con la tradicional procesión náutica

Tigre festejó el día de la Virgen con la tradicional procesión náutica

El intendente Julio Zamora encabezó la celebración y dio un mensaje que apuntó a la conciliación y a dejar atrás los enfrentamientos. Hubo una misa en la que también se pidió por la unidad del país.

El Municipio de Tigre festejó el día de la Virgen con su tradicional procesión náutica, que en esta edición cumplió 70 años. La celebración reunió a la comunidad, que se juntó, más allá de lo religioso, para despedir el año y mirar al que viene con esperanza. “Es un día de mucha alegría. Es el 70 aniversario de esta procesión náutica, la fiesta religiosa y popular más importante que tienen los vecinos de Tigre. El municipio acompaña a la Iglesia y en el calor que nos transmiten los vecinos, en el entusiasmo que le han puesto a esta jornada, se ha visto que hemos trabajado con mucho éxito”, comentó el intendente Julio Zamora, feliz por la convocatoria y satisfecho con el desarrollo del evento.

La marcha de la Virgen empezó a las cinco de la tarde, cuando la imagen salió de la Iglesia Inmaculada Concepción, en una procesión que recorrió las calles con canciones y rezos. Mientras la caravana avanzaba, los vecinos que estaban a los costados se iban sumando y el grupo se hacía cada vez más grande. En la intersección de Lavalle y San Martín, el intendente esperaba junto a su esposa, Gisela. A partir de allí, el grupo caminó unos metros hasta llegar al lugar en el que se oficiaría una misa.

El espíritu que se respiró en el festejo tuvo que ver con la unidad, con mirar hacia adelante, juntos, más allá de las diferencias. Ese también fue el punto central de la homilía de Martín Fassi, el obispo auxiliar de la diócesis de San Isidro, quien se refirió a la misa que la Iglesia convocó en Luján, a la que asistieron Mauricio Macri y Alberto Fernández. “Estamos viviendo tiempos difíciles. No sé si ahora son más o menos que antes, son distintos, son los de hoy, y estamos invitados a buscar soluciones con nuestro compromiso. Hoy los obispos invitamos en Luján a pedir por la Patria, por nuestro país, porque entendemos que hace falta que el sueño personal de cada uno pueda tener colaboración para fabricar un proyecto común, que tanto necesitamos. El desafío es considerar al otro como un hermano. Siempre soñamos con una sociedad más justa, más equitativa, deseamos la paz, pero hasta ahora no la hemos logrado. La paz es para todos o no es para nadie. No alcanza que sea para pocos, porque así no se realiza del todo el proyecto de Dios”, dijo Fassi.

Luego de la ceremonia se dio inicio a la procesión náutica. La imagen de la Virgen viajó en uno de los barcos de la Prefectura Naval, que fue acompañado por decenas de naves que se movieron por el Río Luján y dejaron una imponente postal de devoción. Al paso de la Virgen, los presentes agitaban sus pañuelos. El clima era de fiesta. Mientras tanto, en el escenario principal, ubicado en el Paseo Victorica, la música le ponía color a la tarde, que de un momento a otro se hizo noche.

Como es habitual, miles de personas recorrieron las calles con canciones y rezos al finalizar la misa.

El cierre estuvo a cargo de las autoridades, que subieron al escenario una vez que volvieron de la procesión, junto con la imagen de María. “La emoción que tengo es superior año a año. Es impresionante la cantidad de gente que viene, la devoción con la que saludan a su paso a la imagen. Estamos en un tiempo complejo donde la historia hace una pequeña inflexión y hay que hacer acuerdos, donde todos tenemos que ceder un poco”, dijo José Luis Quijano, el párroco de la Iglesia de la Inmaculada Concepción. Luego llamó a construir una Patria de hermanos más unidos.

A continuación, Zamora aprovechó para agradecer a la Prefectura, al personal municipal, al padre Quijano, a monseñor Fassi y también al obispo Oscar Ojea, que este año no estuvo presente por su labor en la misa en Luján. A ese acontecimiento se refirió el intendente, como símbolo de lo que viene: “Vimos un mensaje claro de un presidente saliente abrazándose con un presidente entrante, y eso es lo que queremos para toda la Argentina y para nuestra comunidad. Independientemente de las ideas políticas y religiosas estamos aquí, en esta fiesta popular”.

Decenas de embarcaciones siguieron al barco de Prefectura donde se encontraba la Virgen, en la tradicional procesión náutica.

En diálogo con Brand Studio, Zamora amplió estos conceptos y llamó a dejar atrás enfrentamientos estériles y personales y poner en el centro los colores de la bandera nacional. “Nosotros tenemos que discutir las políticas y los desafíos que tiene la Argentina por delante pero en un ámbito de respeto mutuo y con el mayor consenso posible”, dijo. “Tenemos las mejores expectativas para el futuro. Hemos visto mucha angustia en nuestros vecinos que han perdido el trabajo, comerciantes o fábricas que han tenido que cerrar, gente que viene con un pedido básico, de comida. Todo cambio implica el desafío de poder mejorar, y en eso tengo esperanza de que este gobierno pueda tener otra mirada social, que ponga al trabajo y a la educación como principales ejes de inclusión. Y tengo todas las esperanzas, voy a apoyar con mis fuerzas y con lo que significa mi trabajo como intendente todo aquello que signifique mejorar las condiciones de vida de nuestra ciudadanía”, agregó. Contó que en los últimos años, a cada paso, en cada lugar que visitó del municipio se encontró con pedidos de empleo y de alimento. También destacó que los comedores populares crecieron en un 50 por ciento, al igual que la entrega de mercadería a vecinos en situación vulnerable. “Eso da una unidad de medida de la crisis social que hemos vivido en los últimos años”, reflexionó.

“Creo que el abrazo entre el presidente saliente con el entrante es simbólico de la Argentina que queremos, dejar atrás la grieta y construir un país para todos”, destacó luego. Contó que hace un tiempo tuvo una charla informal con Alberto Fernández en la que le planteó los desafíos de Tigre, pero que le gustaría, en el futuro próximo, tener una conversación más profunda con él y también con el gobernador entrante.

El intendente Zamora junto a Martín Fassi, obispo auxiliar de la diócesis de San Isidro.

El evento terminó con un impresionante show de fuegos artificiales, con el río y el Club de Regatas La Marina como marco. Al ritmo de la música, el festejo fue un saludo anticipado al año que se fue y una mirada con esperanza hacia el 2020. “Me voy a poner al servicio de los vecinos, trabajar por un Tigre mejor, cumplir todos los sueños que faltan. Tenemos que remover todas las inequidades que tiene Tigre, y para eso necesitamos trabajar todos los días”, expresó Zamora como mensaje final para los habitantes del municipio.

Comentá la nota