“El terrorismo es fruto de una lectura equivocada del Corán”

“El terrorismo es fruto de una lectura equivocada del Corán”

El gran imán y rector de la prestigiosa universidad egipcia Al Azhar, punto de referencia para los musulmanes de todo el mundo, sostuvo la necesidad de superar la interpretación del Corán al pie de la letra.

El clérigo es contrario a la interpretación del texto sagrado que realizan fundamentalistas y terroristas e invita a superar la contraposición entre chiitas y sunitas. Algunos aspectos de su intervención en una conferencia realizada por la Liga Musulmana Mundial en la ciudad saudita de La Meca.

La necesidad de rever las enseñanzas del Islam en las escuelas y las universidades fue uno de los argumentos clave de una importante intervención del imán Ahmed al-Tayeb en el transcurso de una reciente conferencia organizada por la Liga Musulmana Mundial en la ciudad sagrada de La Meca (Arabia Saudita). Ante la autorizada presencia de unos 700 imanes y líderes musulmanes, el gran imán tomo una clara posición en contra de las interpretaciones del Corán utilizadas por los fundamentalistas y por el terrorismo de matriz islámica en nombre de una lectura rígida del libro sagrado del Islam. Al-Tayeb fue incluso más allá pidiendo que se llegue a eliminar la mutua excomunión (takfir) entre chiitas y sunitas. El religioso también ha subrayado la urgencia de una reforma en la modalidad de la enseñanza de la religión musulmana entre los laicos y entre los imán. 

“Tenemos que rever nuestro modo de comprender el Corán y la sunna (el código de comportamiento derivado de las enseñanzas de Mahoma, ndt) y nuestro modo de interpretarlo”, afirmó al-Tayeb, rector de la universidad egipcia de Al-Azhar, institución desde siempre punto de referencia en el mundo sunita, aunque hoy menos respetada que en el pasado. En su intervención en el evento realizado en La Meca, el imán hizo nota que no faltaron representantes en el corazón del Islam de la corriente que apoya una adecuada interpretación de la escritura, pero tuvo que admitir que siempre se trató de laicos y nunca de imán. Al-Tayeb, sin duda una de las figuras más autorizadas en el mundo sunita, se refirió a puntos clave demostrando que el mundo islámico, aunque en medio de tensiones y controversias, no es indiferente a las múltiples presiones que a diferentes niveles impulsan hacia un necesario proceso de introspección.

La necesidad actual es la de afrontar el problema en modo global, comenzando en primer lugar por el modo con el que se enseña la religión islámica en escuelas y universidades –y por lo tanto entre los laicos–, y también cómo se enseña a los imán. Hace falta un compromiso común en la formación de las personas. Y en este aspecto es determinante el rol de los imanes en primer lugar, que todos los viernes predican en las mezquitas. Sus intervenciones se difunden cada vez más a través de los medios de comunicación y por lo tanto influyen fuertemente en la opinión pública.

Un segundo punto tratado por al-Tayeb fue en de las recíprocas acusaciones entre musulmanes chiitas y sunitas, que llegan a definirse como “no creyentes”, kafir (en árabe), por lo tanto justificando el takfir, la mutua excomunión. En particular, son los sunitas a considerar a los chiitas como no creyentes, lanzando contra ellos anatemas. Si bien, desde hace tiempo, en muchos ambientes musulmanes hay una tendencia a poner fin a estas actitudes, otros ambientes oficiales (cercanos al Qatar y al wahabismo de Arabia Saudita) recurren a este tipo de categorías para incitar y justificar ataques contra otros musulmanes y, a menudo, contra mezquitas. Un ejemplo evidente es el del Pakistán, donde hay continuos ataques contra mezquitas chiitas. También en Iraq, Yemen, Bahrain. En algunas ocasiones también en Irán, en las provincias de Baluchistán y del Kuristán, ocurrieron tragedias con la muerte de centenares de fieles. Por otro lado, no faltan las venganzas chiitas contra los sunitas y sus lugares de culto. Al-Tayeb invitó a profundizar lo que une a los musulmanes, más que a concentrarse en las diferencias entre las dos tradiciones. Es necesario poner en evidencia cómo pueden ser consideradas dos maneras de vivir el Islam con igual dignidad.   

Al-Tayeb analizó sucesivamente la que definió como el origen de la división interna en el Islam: “La mala interpretación del Corán y la sunna”. Según él, en ello reside uno de los puntos críticos que llevan al extremismo, cuyos representantes pretenden tener la verdadera y única interpretación del libro y de la tradición del Islam, porque la siguen al pie de la letra. Al realizar estas afirmaciones, el clérigo realizó una apertura hacia la posibilidad de una interpretación del Corán ante la tradición de tomar el texto sagrado literalmente. A la luz de su intervención, el “literalismo” aparece como una falsa lectura.

Otro punto relevante de su intervención, es el tema de la islamofobia provocada por grupos extremistas que, con sus acciones, “están difundiendo una imagen negativa del Islam”. Al-Tayeb subrayó como esa imagen negativa provenga del propio Islam. El imán también se refirió a un “nuevo colonialismo global aliado al sionismo mundial”.

La intervención de esta destacada figura también mostró algunas contradicciones. Hace algunas semanas, el mismo al-Tayeb estigmatizó los crímenes del Estado Islámico (EI) como “barbáricos”, deseando su condena en base a lo que prevé el Corán para “aquellos agresores que combaten a Dios y a su profeta: la muerte, la crucifixión o la amputación de manos y pies”. Una lectura del Corán totalmente literal y desmedida ante las emociones suscitadas por la brutalidad de las acciones del EI. También la referencia al sionismo tiende, en realidad, a desviar su discurso en un análisis dentro del mundo islámico.

Sin embargo, no se debe subestimar el peso de las palabras de al-Tayeb en La Meca. En efecto, introducir en el mundo islámico una lectura teológico-interpretativa del Corán, significaría una verdadera revolución en la manera de enfocar el texto sagrado y la consiguiente praxis. Cabe además señalar que el imán en ningún momento se refirió a algún grupo en especial, sino que estigmatizó el terrorismo islámico en general y sus referencias eran claras e inequivocables.

También la intervención del rey saudita Salman ofreció algunos puntos interesantes. El nuevo monarca, entre otras cosas, sostuvo que “el terrorismo es una llaga producida por una ideología extremista (...), una amenaza para la comunidad musulmana y el mundo entero”. El rey acusó a los terroristas que atacan en nombre de la religión musulmana como gente “equivocada y engañosa”, que da al mundo la oportunidad para “atacar el islam y tratar a los musulmanes como cobardes”.      

También en este caso, no se pueden negar contradicciones y puntos oscuros en las intervenciones de las más altas autoridades religiosa (el imán de la mezquita de al-Azhar) y política (el rey saudita). Pero tampoco se puede subestimar el coraje de emprender un camino nuevo a nivel oficial: un signo importante que merece el respeto de parte de Occidente y también relevancia a nivel de medios de comunicación internacionales.

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