Pese a las restricciones que tuvo que seguir el Santo Padre dada una crisis de ciática que lo afecta, sus mensajes llegaron a las principales actividades de su agenda de esta semana, marcada por la centralidad de la Palabra de Dios.
La Sagrada Escritura ocupó un lugar especialmente destacado en la misa con que se celebró el Domingo de la Palabra de Dios, y que fue presidida por el obispo Rino Fisichella. El Santo Padre, a través de sus homilías y catequesis de estos últimos siete días, animó a nutrirse y a orar con la Biblia, un regalo del Señor que fortalece la unidad con todos los cristianos, intención por la que se oró en las solemnes vísperas ecuménicas en la Basílica de San Pablo de Extramuros.
Comentá la nota