Ramadán en la Italia olímpica: una mezquita de Milán abre sus iftares a personas de todas las confesiones

Ramadán en la Italia olímpica: una mezquita de Milán abre sus iftares a personas de todas las confesiones

Los Juegos Olímpicos y Paralímpicos de invierno de este año se celebran en Italia, una nación históricamente católica. Y coinciden con el Ramadán, el mes bendito musulmán, un periodo de ayuno desde el amanecer hasta el anochecer, reflexión religiosa y celebración comunitaria.

Una de las dos ciudades anfitrionas de los Juegos Olímpicos y Paralímpicos de invierno de estr año es Milán, ciudad multicultural y cosmopolita, y hay centros islámicos y mezquitas repartidos por la ciudad. Al menos una está recibiendo a personas de otras confesiones que desean participar en cenas de iftar, cuando los musulmanes rompen su ayuno diario.

En las montañas cercanas a Cortina d’Ampezzo es más difícil encontrar espacios para la oración. Aun así, en los últimos años los residentes musulmanes de la zona han ido forjando sus comunidades.

Mezquita recibe a personas de todas las confesiones

La mezquita Al-Wahid de Milán está abriendo sus puertas durante el Ramadán e invita a los asistentes a compartir la ruptura del ayuno y las oraciones nocturnas. La ciudad la reconoce oficialmente como lugar de culto desde 2000.

Los viernes —el día semanal de oración congregacional en el islam— atraen a más gente a las mezquitas. En esos días durante el Ramadán de los últimos años, Al-Wahid recibe a invitados del municipio, instituciones locales, la Iglesia católica y otras comunidades religiosas. Los iftares interreligiosos se han vuelto habituales en muchas partes del mundo, incluidos países de mayoría musulmana como Indonesia y Pakistán, y en Australia y Estados Unidos, donde los musulmanes son una minoría relativamente pequeña.

Los encuentros abiertos de Al-Wahid no están pensados específicamente para visitantes olímpicos, aunque están programados semanalmente hasta el 14 de marzo, un día antes de que concluyan los paralímpicos.

“El olimpismo es un momento simbólico”, declaró a The Associated Press el imán Yahya Pallavicini, vicepresidente de una asociación religiosa islámica nacional conocida por su acrónimo COREIS. “El deporte, la cultura y el arte pueden ayudar a reducir los prejuicios y el miedo hacia una cultura o identidad religiosa determinada”.

Pueblos de montaña, pocas mezquitas

En Cortina, la otra ciudad anfitriona olímpica ocho personas musulmanas dijeron a la AP que encontrar un lugar para rezar ha resultado complicado.

La exclusiva localidad de montaña, conocida como la Reina de los Dolomitas, alberga a algo más de 5.000 habitantes. Aproximadamente la mitad de su población forma parte de la minoría ladina de Italia, que se asentó en la aldea montañosa de Anpezo hace un milenio.

Rabah Boubegtiten, que viajó para trabajar en los Juegos Olímpicos como conductor con la seguridad qatarí, contó que el trayecto en coche hasta Brunico —donde está la mezquita más cercana que pudo encontrar— le llevó más de una hora por una carretera en mal estado. Añadió que la encontró a través de redes sociales, después de no haber logrado localizar ninguna con Google.

“Aquí hay muchas nacionalidades, muchos musulmanes de varios países: argelinos, tunecinos, otros africanos, y muchos qataríes, porque estamos trabajando con ellos durante los Juegos Olímpicos de Invierno. Buscan por todas partes un lugar para rezar, pero es casi imposible”, afirmó Boubegtiten, de 52 años, que vive en París y es originario de Argelia. “Para nosotros es realmente difícil. A veces, aunque queramos venir, sencillamente no podemos”.

En cada villa residencial para atletas de estos Juegos dispersos hay una sala de oración interreligiosa, pero no son accesibles para el público general.

En otras partes de los Dolomitas, los residentes han ido creando sus propios espacios.

Unas 120 personas asistieron a la oración del viernes en Brunico, una ciudad de 17.000 habitantes, sentadas en el suelo abarrotado de una sala rodeada de cortinas y escuchando un sermón en italiano. Después, se les pidió donaciones para ayudar a cubrir el alquiler del espacio y las facturas de servicios, informó AP.

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