Israel vuelve a la carga tras expulsar a España del CMCC para Gaza, y acusa al Gobierno de Sánchez de antisemitismo por los hechos de El Burgo, en Málaga.
La quema de un muñeco de siete metros que representaba al primer ministro israelí, Biniamín Netanyahu, durante una celebración de Semana Santa en Málaga, el pasado domingo, escaló este sábado el conflicto diplomático entre Israel y España, que cada semana parece agravarse más y más.
El Gobierno israelí informó este sábado que ha convocado a la encargada de negocios española (máximo representante diplomático en Israel tras la retirada de la embajadora Ana Sálomon el mes pasado) para una reprimenda formal, al considerar el hecho como una expresión de antisemitismo vinculada al clima político.
En un mensaje por redes difundido por el Ministerio de Exteriores de Israel, se afirmó que "el atroz odio antisemita mostrado aquí es consecuencia directa de la incitación sistemática del Gobierno de Pedro Sánchez", al tiempo que criticó que el Ejecutivo español haya permanecido en silencio. La comunicación añadió que la representante diplomática española fue convocada "para una reprimenda", en una señal de malestar oficial por lo ocurrido.
El episodio que originó la reacción tuvo lugar el pasado 5 de abril en la localidad malagueña de El Burgo, donde vecinos participaron en la tradicional "Quema de Judas". En esta edición, el muñeco —cargado con cerca de 14 kilos de pólvora— fue identificado con Netanyahu y llevaba inscripciones críticas. Según la alcaldesa del municipio, María Dolores Narváez, el acto buscaba transmitir un mensaje de rechazo a la violencia.
Narváez explicó que la quema simbolizaba un "No a la guerra, al genocidio" -lemas popularizados por el presidente del Gobierno a raíz de la guerra en Irán-, enmarcando el evento dentro de una tradición local que cada año elige a una figura pública distinta como representación simbólica. La celebración coincidió con el Domingo de Resurrección y se desarrolló en un ambiente festivo, con participación activa de los vecinos.
Exteriores rechaza las acusaciones
Tras la reacción israelí, el Ministerio de Asuntos Exteriores español respondió rechazando de manera categórica las acusaciones. Fuentes del organismo dirigido por José Manuel Albares aseguraron a la agencia EFE que el Gobierno mantiene un compromiso firme contra cualquier forma de discriminación.
En ese sentido, subrayaron que España está "comprometida con la lucha contra el antisemitismo y cualquier forma de odio o discriminación sin excepciones", y añadieron: "Rechazamos con contundencia cualquier acusación insidiosa que apunte lo contrario". La respuesta oficial evitó referirse de manera directa al episodio de Málaga, aunque reafirmó una postura general frente a los discursos de odio.
El Gobierno español insistió en que mantiene un principio "transversal e irrenunciable", basado en la condena absoluta de cualquier manifestación de odio, ya sea por motivos religiosos, étnicos, ideológicos o de otra índole. En ese marco, defendió su historial de lucha institucional en esta materia.
Entre ellos, destacó la aprobación en 2023 del Plan Nacional de Lucha contra el Antisemitismo y Fomento de la Vida Judía, presentado como la primera estrategia estatal específica en este ámbito.
Es de destacar que en círculos comunitarios judíos, y también algunas ong y fuentes académicas, el Plan es considerado insuficiente y carente de esencia y presupuestos, y así lo ha confirmado también la revisión realizada recientemente por el programa NOA.
Para Exteriores, sin embargo, esta iniciativa refleja el compromiso del Ejecutivo con la protección de las comunidades judías y la promoción de la convivencia. Una postura que choca de frente con la realidad en el terreno y los datos de distintos informes, que reflejan un crecimiento de casi el 400% en los actos antisemitas en España el año pasado. En círculos judíos, se considera que el Gobierno, en particular el ala de extrema izquierda en la coalición, son los responsables de haber alentado esta ola antisemita sin precedentes.
Para descargarse de esa responsabilidad, el ministerio de Exteriores señaló asimismo a EFE que España mantiene una relación "constante y fluida" con las comunidades judías del país y que se han reforzado "de manera significativa" las medidas de seguridad en espacios sensibles, como sinagogas, centros educativos, lugares comunitarios y sedes diplomáticas, desde la masacre del 7 de octubre.
Un trasfondo de tradición local y repercusión internacional
La polémica se origina en una práctica tradicional como la "Quema de Judas", que en distintas localidades españolas consiste en la incineración de una figura simbólica durante las celebraciones de Semana Santa. En El Burgo, esta costumbre ha incorporado en los últimos años la representación de figuras públicas contemporáneas, lo que amplifica su impacto más allá del ámbito local.
El muñeco quemado este año, de gran tamaño y con una carga significativa de material pirotécnico, fue celebrado por los asistentes en un clima festivo. Sin embargo, su identificación con Netanyahu y el contexto internacional otorgaron al evento una dimensión política que derivó en repercusiones diplomáticas.
Desde Israel, la lectura del episodio fue contundente, vinculando lo ocurrido con una supuesta incitación política en España. Por su parte, el Gobierno español evitó entrar en ese terreno y centró su respuesta en rechazar las acusaciones y reafirmar sus políticas públicas contra el antisemitismo.
El caso se añade al choque de esta semana entre las posturas de Netanyahu y Sánchez sobre la guerra de Irán y el Líbano, que condujo a que Israel expulsará a los representantes españoles del mecanismo internacional de coordinación para Gaza ▪

Comentá la nota