Pizzaballa consagró a sus fieles a la protección de la Virgen María

Pizzaballa consagró a sus fieles a la protección de la Virgen María

El Patriarca Latino de Jerusalén presidió la misa en la solemnidad de la patrona de su diócesis y consagró los territorios y a las personas de Tierra Santa a la protección de la Madre de Dios. Las parroquias de la diócesis se unieron a la distancia.

El cardenal Pierbattista Pizzaballa, Patriarca Latino de Jerusalén, presidió este domingo 29 de octubre la misa solemne en honor de Nuestra Señora Reina de Palestina y Tierra Santa, patrona principal de la diócesis, en el Santuario que le está dedicado. Concelebraron también varios obispos y sacerdotes, en presencia de las religiosas, y de los pocos fieles que lograron llegar al monasterio en medio de estos tiempos difíciles.

Debido a la situación actual que se vive en Tierra Santa, un gran número de fieles que anualmente llegan de diferentes partes del teritorio para celebrar la solemnidad de Nuestra Señora en el Santuario de Deir Rafat, que fue construido en 1927, lamentablemente no pudieron arribar. Sin embargo, la celebraron en sus parroquias y pidieron a Nuestra Señora que intercediera por el pueblo de esta Tierra Santa y por la paz allí.

En su homilía, el patriarca Pizzaballa dijo: "Gracias a Nuestra Señora, a quien le encanta reunir a sus hijos a su alrededor, nos reunimos hoy aquí. Al consagrar de nuevo nuestra querida diócesis y nuestra tierra a su cuidado, también nos encomendamos a Dios. Es decir, no preocuparse y tener plena confianza en su divino cuidado y sabiduría divina, especialmente en los tiempos actuales que vivimos, donde la esperanza parece difícil de encontrar”.

El purpurado también destacó la importancia de leer la Palabra de Dios en estos tiempos difíciles, especialmente los Evangelios: a través de una palabra, el Verbo encarnado, que es Vida, llegó a estar en el seno de Nuestra Madre, la Virgen María, que lo proclamó diciendo: "Mi alma proclama la grandeza del Señor".

Y añadió: "Esta Palabra le dio la vida, para que ella también nos diera vida a nosotros. La palabra común que escuchamos hoy en nuestro mundo es de 'control y orgullo', mientras que el Santo Pasaje indica que La Palabra es una palabra para los 'humildes y mansos', tal como se menciona en este pasaje: "Bienaventurados los mansos, porque ellos heredarán la tierra".

Finalizó pidiendo la intercesión de Nuestra Señora: "Que Nuestra Madre, la Virgen María, nos consuele y nos acompañe y nos ayude a someternos a la Palabra de Dios, para que en nosotros crezca la semilla de la humildad y la confianza".

Después de la comunión, monseñor William Shomali, vicario general, recitó el Acto de Consagración, que vuelve a consagrar Tierra Santa al Inmaculado Corazón de María, pidiendo a Nuestra Señora la paz y la protección de su amada patria.

La tradicional procesión también se llevó a cabo en el patio del monasterio, cantando himnos marianos y oraciones por la paz en Tierra Santa.

Desde la parroquia de Gaza, dedicada a la Sagrada Familia, como desde todas las parroquias de la diócesis de Jerusalén -que comprende los territorios de Palestina, Jordania, Israel y Chipre-, los fieles se unieron a esta consagración, según contó su párroco, el padre Gabriel Romanelli IVE, en un mensaje en el que actualiza la situación que se está viviendo en su parroquia.

El sacerdote argentino, que desde el comienzo de la guerra y “por motivos ajenos a su voluntad”, se encuentra varado en Belén, “lejos físicamente aunque muy cerca de los parroquianos, religiosos y del padre Joseph Iusuf, vicario parroquial”, a cargo de la comunidad parroquial en estos momentos.

Romanelli recordó que su comunidad parroquial se ha convertido, en estos tiempos, en “una comunidad de refugiados”, que se encuentran bien "junto a Jesús", aunque “saben que el peligro sobre todos los habitantes de Gaza es real”.

“En estos días, la situación en la Franja se agravó aún más, ya que, además de la falta de todo, los bombardeos más fuertes y permanentes siguen sembrando todo el territorio de más muertos, heridos y desplazados”, relató el párroco, quien participó de la Eucaristía que presidió el patriarca Pizzaballa en el santuario mariano.

“Sigamos rezando por el cese de los bombardeos, la atención a todos los heridos, la libertad de los cautivos y la asistencia a las 2.300.000 personas que viven en Gaza,  y que necesitan de todo: desde un lugar donde estar, un abrigo, agua, pan, electricidad, consuelo...”, concluyó el padre Romanelli.

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