Además, el Sumo Pontífice llamó a no desilusionarse con el escándalo de abusos sexuales
Por: Elisabetta Piqué
En un nuevo documento publicado hoy, el Papa hizo una fuerte llamado a la Iglesia a renovarse escuchando más a los jóvenes, reconoció los "pecados" cometidos que los alejaron de la institución -entre los cuales los abusos, así como una "larga trama de autoritarismo por parte de los varones y de violencia machista"- y pidió prestar "atención a las legítimas reivindicaciones de las mujeres que piden más justicia e igualdad".
"Nuestros pecados están a la vista de todos", admitió Francisco en la Exhortación Apostólica "Christus vivit" (Cristo Vive), un documento que fue fruto del sínodo dedicado a los jóvenes que tuvo lugar en octubre pasado en el Vaticano.
"Una Iglesia demasiado temerosa y estructurada puede ser permanentemente crítica ante todos los discursos sobre la defensa de los derechos de las mujeres, y señalar constantemente los riesgos y los posibles errores de esos reclamos", aseguró el ex arzobispo de Buenos Aires en Cristo Vive, un documento de 180 páginas y 299 puntos, dividido en 9 capítulos.
"En cambio, una Iglesia viva puede reaccionar prestando atención a las legítimas reivindicaciones de las mujeres que piden más justicia e igualdad. Puede recordar la historia y reconocer una larga trama de autoritarismo por parte de los varones, de sometimiento, de diversas formas de esclavitud, de abuso y de violencia machista. Con esta mirada será capaz de hacer suyos estos reclamos de derechos, y dará su aporte con convicción para una mayor reciprocidad entre varones y mujeres, aunque no esté de acuerdo con todo lo que propongan algunos grupos feministas", agregó, en su tercera exhortación apostólica, después de Evangelii Gaudium (2013) y Amoris Laetitia (2016).
Escrito en un estilo muy directo y vivaz, con lenguaje actual -llama a la Virgen María "la 'influencer' de Dios"- y porteñismos, el texto ostenta varias referencias argentinas: cuando habla de "jóvenes santos", por ejemplo, menciona al beato Ceferino Namuncurá y cita, entre otros, al poeta argentino contemporáneo Francisco Luis Bernárdez y al fallecido cardenal Eduardo Pironio.
En "Christus Vivit" --dirigido a los jóvenes, pero también "a todo el pueblo de Dios"- no hay ningún cambio de doctrina, ni grandes novedades. El Papa, que hace un repaso de las diversas dificultades que viven los jóvenes de hoy, tuteándolos, los alienta a no dejarse de robar la esperanza. Los arenga a seguir a Jesús, a no "balconear" la vida, a no jubilarse antes de tiempo y a "hacer lío", citando su famoso discurso a los jóvenes argentinos en Río de Janeiro. Pero también los llama a colaborar en esa urgente renovación que necesita la Iglesia. "Son precisamente los jóvenes quienes pueden ayudarla a mantenerse joven, a no caer en la corrupción, a no quedarse, a no enorgullecerse, a no convertirse en secta, a ser más pobre y testimonial, a estar cerca de los últimos, de los descartados, a luchar por la justicia, a dejarse interpelar con humildad", asegura.
Autocrítica
En el texto, hay mucha autocrítica. "Los miembros de la Iglesia no tenemos que ser bichos raros", afirma el Papa, que reconoce que muchos jóvenes "no piden nada a la Iglesia porque no la consideran significativa para su existencia" y que "otros reclaman una Iglesia que escuche más, que no se la pase condenando al mundo". "Una iglesia a la defensiva, que pierde la humildad, que deja de escuchar, que no permite que la cuestionen, pierde junventud y se convierte en museo", advierte.
En medio de la peor crisis que atraviesa la Iglesia por el escándalo de abusos sexuales de menores por parte del clero, Francisco también toca este tema en forma directa. Y reitera su compromiso a poner fin a esta "plaga", tal como hizo en la cumbre para la protección de menores de febrero pasado. "Ya no hay que abandonar la decisión de aplicar las acciones y sanciones tan necesarias. No hay vuelta atrás", sentencia. Expresa su "gratitud hacia quienes han tenido la valentía de denunciar el mal sufrido" y llama a los jóvenes a ayudar a en la prevención de estos "horribles crímenes". "Cuando vean un sacerdote en riesgo, porque ha perdido el gozo de su ministerio, porque busca compensaciones afectivas o está equivocado en el rumbo, atrévanse a recordarle su compromiso con Dios y con su pueblo", pide.
Más allá de "este momento oscuro", el Papa se muestra optimista destacando el "inicio de una etapa de purificación y de cambio" y recuerda a los jóvenes que si siguen a Cristo "en todas las situaciones oscuras o dolorosas que mencionamos hay salida".
En el documento, que el cardenal Lorenzo Baldisseri en una conferencia de prensa dijo que se volverá "la carta magna de la pastoral juvenil y vocacional en las diversas comunidades eclesiales", el Papa también llama a una reforma en este sentido. "Calmemos la obsesión por transmitir un cúmulo de contenidos doctrinales y, ante todo, tratemos de arraigar las grandes experiencias que sostienen la vida cristiana", indica. Y llama a hacer una autocritica a esos colegios católicos "que parecen estar organizados sólo para la preservación", de los cuales los alumnos salen sin fe. "La escuela convertida en un 'búnker' que protege de los errores 'de afuera', es la expresión caricaturizada de esta tendencia", denuncia.
Al habar sobre el amor en la familia, el Papa recuerda que "dentro de la vocación del matrimonio hay que reconocer y agradecer que la sexualidad, el sexo, sono un don de Dios". "Nada de tabúes, son un don de Dios", que sirven para amarse y generar vida, recuerda. "Es una pasión, es el amor apasionado. El verdadero amor es apasionado. El amor entre un hombre y una mujer, cuando es apasionado, te lleva a dar la vida para siempre. Siempre. Y a darla con cuerpo y alma".
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