El Papa pide paz en Libia, Medio Oriente y Ucrania

El Papa pide paz en Libia, Medio Oriente y Ucrania

Francisco en la Audiencia general: «Cuando se rompe el vínculo entre hermanos, es algo malo para toda la humanidad»

Papa Francisco hizo suya la petición de paz que habían lanzado los obispos de Ucrania durante la visita «ad limina apostolorum», durante la Audiencia general en la Plaza San Pedro. Además, hizo un fuerte llamado a la paz en el Maghreb y en Medio Oriente, y volvió a recordar a los coptos egipcios asesinados por los yihadistas en Libia, «por el simple hecho de ser cristianos». Indicó que espera que la comunidad internacional encuentre «soluciones pacíficas» en Libia y, al proseguir el ciclo de catequesis dedicado a la familia, el Pontífice argentino reflexionó sobre el tema de la «fraternidad». 

«Quisiera invitar una vez más a rezar por nuestros hermanos egipcios que hace tres días fueron asesinados en Libia, sólo por el hecho de ser cristianos -dijo Papa Francisco. Que el Señor los acoja en su morada y conforte a sus familias y comunidades. Oremos por la paz en Oriente Medio y en el norte de África, recordando a todos los difuntos, a los heridos y a los prófugos. Que la Comunidad internacional pueda encontrar soluciones pacíficas a la difícil situación en Libia». Durante los saludos al final de la audiencia, también se dirigió a los obispos y fieles ucranianos: «Hermanos y hermanas, sé que entre las intenciones que presentan ante las Tumbas de los Apóstoles está el ruego de la paz en Ucrania. Llevo en mi corazón el mismo anhelo y me uno a su oración, para que llegue cuanto antes la paz duradera a su patria». 

«‘Hermano’, ‘hermana’ -explicó el Papa- son palabras que el cristianismo ama mucho. Y gracias a la experiencia familiar, son palabras que todas las culturas y todas las épocas comprenden»; sin embargo, cuando la relación fraternal se arruina, cuando se arruina esta relación entre hermanos, «se abre el camino a experiencias dolorosas de conflicto, de traición, de odio -subrayó. El relato bíblico de Caín y Abel constituye el ejemplo de este resultado negativo. Después del asesinato de Abel, Dios pregunta a Caín: “¿Dónde está tu hermano Abel?”. Es una pregunta que el Señor continúa repitiendo a cada generación. Y lamentablemente, en cada generación, no cesa de repetirse también la dramática respuesta de Caín: “No lo sé. ¿Acaso soy yo el guardián de mi hermano?”. Pero cuando se rompe la unión entre los hermanos, se transforma en una cosa fea, también mala para la humanidad. Y también en familia, ¡cuántos hermanos han peleado por pequeñas cosas o por una herencia y luego no se hablan más, no se saludan más! Pero esto es feo. La fraternidad es algo grande. Pensar que ambos, todos los hermanos han habitado en el vientre de la misma mamá durante nueve meses, ¡vienen de la carne de la mamá! Y no se puede romper la fraternidad. Pensemos un poco, todos conocemos familias que tienen hermanos divididos, que han peleado, pensemos un poco y pidamos al Señor por estas familias – quizás en nuestra familia hay algunos casos – para que el Señor nos ayude a reunir a los hermanos, a reconstituir la familia. La hermandad no se debe romper y cuando se rompe sucede lo que acaeció a Caín y Abel, cuando el Señor pregunta a Caín a dónde estaba su hermano: “No lo sé, no me importa de mi hermano”. ¡Esto es feo, es una cosa muy, muy dolorosa de escuchar! En nuestras oraciones recemos siempre por los hermanos que se han dividido».  

Además, recordó que «los más pequeños, los más débiles, los más pobres deben enternecernos: tienen “derecho” a tomarnos el alma y el corazón. Sí, ellos son nuestros hermanos y como tales debemos amarlos y tratarlos. Cuando sucede esto, cuando los pobres son como de casa, nuestra propia fraternidad cristiana vuelve a tomar vida. Los cristianos, de hecho, van al encuentro de los pobres y de los débiles no para obedecer a un programa ideológico, sino porque la palabra y el ejemplo del Señor nos dice todos somos hermanos». En cuanto a las familias, afirmó Papa Francisco, la fraternidad «brilla de modo especial cuando vemos la atención, la paciencia, el afecto del cual están rodeados el hermanito o la hermanita más débil, enfermos o discapacitados. Los hermanos y hermanas que hacen esto son muchísimos, en todo el mundo, y tal vez no apreciamos lo suficiente su generosidad. Y cuando los hermanos son muchos en familia – hoy saludé a una familia, allí, que tiene nueve hijos: el mayor, o la mayor, ayuda al papá, a la mamá, a cuidar a los más pequeños. Y esto es bello, este trabajo de ayuda entre los hermanos». En general, recordó Papa Francisco: «Hoy más que nunca es necesario volver a llevar la fraternidad al centro de nuestra sociedad tecnocrática y burocrática: entonces la libertad y la igualdad también tomarán su entonación justa. Por eso, no privemos con ligereza a nuestras familias, por temor o por miedo, de la belleza de una amplia experiencia fraterna de hijos e hijas».

 Antes de comenzar la catequesis, el «jeep» blanco de Papa Francisco se detuvo durante su acostumbrada vuelta de los miércoles entre los fieles, para que se subieran un chico y una chica. Al final de la audiencia, el Papa definió a los fieles eslovacos «buenos defensores de la familia», después de un reciente referéndum, que no alcanzó el quórum necesario y que había sido fuertemente apoyado por la Iglesia local. Hoy, Miércoles de Ceniza, el Papa irá a la Basílica de San Anselmo en el Aventino, a las 16.30 hrs., para la «statio» cuaresmal y la procesión penitencial hasta la Basílica de Santa Sabina, en donde presidirá la Misa con el rito de la imposición de las cenizas.

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