La otra historia del Padre Gilbert que ningún medio quiere contar

La otra historia del Padre Gilbert que ningún medio quiere contar

Fue en abril del 2008, cuando el extinto sacerdote fue totalmente proscripto por quienes gobernaban el obispado. Fue desterrado por ayudar a quienes mas lo necesitaban

 

La historia de vida de  Gilbert Koffi Kauman mas conocido en Santiago por el padre Gilbert siempre estuvo signado por la ayuda a quienes mas lo necesitaban a quienes por el dolor físico del alma y el espíritu recurrían a su persona.

Por eso se fue temprano, es que este mundo lleno de dolor y odio también hicieron mella en su cuerpo. Las celebraciones multitudinarias  de Gilbert se transformaron en espacio de encuentro con Dios en la fe y la oración tal como la santa iglesia enseña con el aditivo de la imposición de manos en las humanidades de quienes mas lo necesitaban.

 

Gobernaba el Vaticano y la diócesis de Santiago del Estero  el famoso Opus Dei , aquel signado por las  vetustas metodologías de llegar al Pueblo de Dios con los pastores alejados del necesitado y fue precisamente esa inquisición imperdonable que conspiró contra la propia Opción Preferencial por los Pobres ( en el alma y en lo material).

 

Gilbert fue desterrado de la capital de  Santiago del Estero solo por hacer el bien, solo por estar cerca de los desposeídos, de quienes trataban de buscar en Dios el oxígeno a sus vidas.

 

La frialdad y la dureza del Opus Dei enfatizaba:“El padre Gilbert no puede celebrar la santa misa con asistencia del fieles -es decir en público -, ni administrar los sacramentos; tampoco predicar la Palabra de Dios, y participar en los medios de comunicación social en cuestión de doctrina cristiana”, precisaban en un comunicado público quienes aspiraban al retiro del sacerdote.

      “En consecuencia, según lo establecido en el canon 678, los fieles católicos que asisten a estas celebraciones lo hacen en forma ilícita”, y advirtió que en los casos de los sacramentos de la Confesión “sería inválido” y del matrimonio “sería nulo”.

     No obstante, se reconoce “todo el bien que Dios ha obrado a través del padre Gilbert durante el tiempo que ha estado en esta diócesis. Su ministerio de escucha y acompañamiento a tantos fieles es un don que el Señor le ha dado, pero cuya garantía de autenticidad es la obediencia a sus superiores y a la comunidad eclesial”, última frase que intenta tapar el sol con las manos de semejante barbarie solo porque un cura empezó a dedicarse a las cosas por su nombre.

 

En ese entonces, se confundieron los roles de la iglesia santiagueña que miró para otro lado sobre lo que hicieron con Gilbert , porque fue más importante el cumplimiento del     cánon 678, página 1 del Código de Derecho Canónico de la Iglesia Católica, siendo que jamás se faltó el respeto a la autoridad eclesiástica por estar con la gente.

 

Hoy muchos se rasgan las vestiduras, muchos se rasgan las sotanas, pero se olvidaron aunque sea en la muerte, de rendirle un verdadero y un sentido homenaje en la sede principal de la Diócesis de Santiago del Estero , la Catedral Basílica y decirle a Gilbert Koffi Kauman; “perdón por lo que hicimos contigo Hermano en Cristo y misionero de la palabra del Señor”.

 

De nuestra parte, aunque no te conocimos en persona, pero si supimos de toda tu obra, Dios te lleve a la grandeza celestial y ores por toda la comunidad santiagueña que siempre recurrió a vos para mitigar el dolor.

 

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