García Cuerva insiste: "Seguimos apostando por la fraternidad”

García Cuerva insiste:

En la celebración de Corpus Christi, el arzobispo porteño llamó a superar la fragmentación, la violencia y la desesperanza, para construir en conjunto y apelar al bien común. La peregrinación comenzó desde la Floralis Genérica hasta Plaza de Mayo.

Miles de fieles participaron este 6 de junio de la celebración de Corpus Christi en la Ciudad de Buenos Aires, una jornada de fe, misión y encuentro que culminó con la misa presidida por el arzobispo porteño, monseñor Jorge García Cuerva, en Plaza de Mayo.

La convocatoria comenzó por la mañana con una peregrinación desde la Floralis Genérica hasta el centro porteño. Allí, el arzobispo animó especialmente a los jóvenes a compartir su experiencia de fe y anunciar a Jesucristo en las calles de la ciudad.

"Si Jesús para cada uno de nosotros es importante, lo tenemos que compartir con los demás", expresó. Y agregó: "Vamos a anunciar a Jesús, convencidos de que así como transformó nuestra vida, puede transformar la vida de cada persona con la que nos encontremos".

Durante la jornada se desarrollaron diversas actividades pastorales, culturales y solidarias en los alrededores de la Catedral Metropolitana, con propuestas vinculadas a la colecta anual de Cáritas, los Hogares de Cristo, espacios recreativos para niños y sacerdotes disponibles para el sacramento de la reconciliación.

Al iniciar la Eucaristía, monseñor García Cuerva retomó el lema de la celebración y afirmó: "Nos reunimos como Iglesia arquidiocesana en esta solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo, y le decimos a Jesús: 'En Buenos Aires queremos verte', porque ese es el hambre de toda una ciudad, el hambre más profunda de nuestros corazones".

El arzobispo señaló que la sociedad vive una búsqueda profunda de sentido y advirtió sobre distintas actitudes que dificultan reconocer la presencia de Cristo.

"A veces la miopía de la indiferencia y los prejuicios nos hace egoístas e individualistas, y no te descubrimos en el rostro de los que sufren, en los enfermos, en los que están solos o deambulan por las calles", reflexionó.

También cuestionó el ritmo acelerado de la vida cotidiana, la violencia social y la falta de esperanza. "Vivimos apurados, nos tratamos como enemigos tan solo por pensar distinto y muchas veces creemos que ya no vale la pena seguir", lamentó.

En el centro de su homilía, el pastor porteño destacó el valor sanador de la Eucaristía. "Frente a la indiferencia, los prejuicios, la ansiedad, la violencia y la desesperanza, vos Jesús sos el mejor remedio", sostuvo.

Recordó las enseñanzas de los santos y del papa Francisco sobre el Sacramento y afirmó que "el mismo Cristo en su Cuerpo y en su Sangre nos cura, nos sana y nos libera de tantas enfermedades del alma".

"La Eucaristía sana porque nos une a Jesús, nos hace asimilar su manera de vivir, su capacidad de partirse y entregarse a los hermanos, de responder al mal con el bien", explicó.

Asimismo, subrayó que la comunión eucarística no puede reducirse a una experiencia privada, sino que impulsa al compromiso con quienes más sufren. En ese sentido, valoró la coincidencia este año entre Corpus Christi y la Colecta Anual de Cáritas.

"La celebración de la misa pierde su sentido si no se traduce en servicio, acogida y solidaridad hacia los más necesitados", afirmó.

En otro tramo de la homilía, García Cuerva llamó a fortalecer el bien común en un contexto de división social.

"En tiempos de tanta fragmentación y peleas, seguimos apostando por la fraternidad, por la necesidad que tenemos unos de otros y por el respeto de quienes piensan distinto. No queremos vivir en una uniformidad que asfixia ni en una intolerancia que nos divide", manifestó.

Finalmente, invitó a toda la comunidad a llevar el mensaje de Cristo a cada rincón de la ciudad. "Queremos verte y anunciarte en nuestras calles, plazas, casas y trabajos; en los lugares de llanto y de dolor, con audacia y creatividad", expresó.

Y concluyó con un deseo para Buenos Aires: "Que nuestra ciudad vuelva a llenarse de esperanza y paz, y que la solidaridad sea nuestro modo de hacer historia y de construir un futuro mejor para las nuevas generaciones".

Comentá la nota