Obispos de Paraguay alientan a ser fermento del Evangelio

Obispos de Paraguay alientan a ser fermento del Evangelio

En el Año del Laicado y tras la celebración de Navidad, los obispos de Paraguay alentaron al pueblo de Dios a asumir el compromiso del bautismo y ser fermento del Evangelio.

A través de una carta pastoral difundida el 26 de diciembre, los obispos alentaron a los fieles a que “asuman su compromiso bautismal siendo fermento del Evangelio, y que en sus decisiones y en sus actos en el ámbito de su competencia reflejen los valores del Reino de Dios”.

“Les invitamos a conocer y dejarse guiar por la Doctrina Social de la Iglesia, que les ayudará a construir su fe sobre roca firme”, agregaron.

En ese sentido, pidieron recordar el compromiso que “hicimos en nuestro Bautismo: Decir no al pecado y vivir como auténticos hijos de Dios”.

Cristo necesita cristianos que encarnen valores y destaquen las virtudes que “contribuyan a la comunión, al diálogo, a la fraternidad, al bien y a la casa común”.

En ese camino, “los obispos tenemos la tarea de seguir acompañando al interior de la Iglesia y en la sociedad paraguaya la formación de cristianos comprometidos y ciudadanos de bien, que asumen con alegría el desafío de ser discípulos misioneros del Señor para que nuestro pueblo tenga vida en Él y la tenga en abundancia”, sostuvieron.

“Les invitamos a que no queden indiferentes a las cosas públicas, ni replegados dentro de los templos, ni que esperen las directivas y consignas eclesiásticas para luchar por la justicia, por formas de vida más humanas para todos”, insistieron los obispos.

“Vayan y anuncien la Buena Nueva a nuestro pueblo; transformen su familia, su lugar de trabajo; participen en la vida pública, en las organizaciones vecinales, en su partido político, en las cooperativas... sean fermento en la masa; iluminen con el testimonio de su vida las sombras del pecado que amenazan la dignidad de los más pequeños, de los pobres, de los vulnerables de nuestra sociedad”, sostuvieron.

En la carta pastoral, los obispos también definieron la identidad de los laicos y algunos desafíos pastorales como la dimensión socio-política, la formación permanente, la familia, entre otros puntos.

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