A los representantes de 380 millones de cristianos les preocupa "la instrumentalización de la religión". Entre los temas, la guerra en Ucrania y Gaza, así como la necesidad de encontrar un consenso político y social para la transición ecológica.
A días del inicio del semestre belga de presidencia de la UE, los obispos de los países de la Unión Europea pidieron al representante permanente de Bélgica ante la Unión Europea, Willem van de Voorde, redoblar los esfuerzos diplomáticos en favor de una solución pacífica y duradera de los conflictos que Europa vive en sus fronteras, respetando el derecho internacional y favoreciendo el diálogo entre las partes.
Además, condenan "el despiadado ataque del 7 de octubre de Hamás contra el pueblo israelí", que provocó una masiva respuesta militar de Israel, "con terribles consecuencias para la población palestina". También se expresó preocupación por la población armenia, "que sufre las tensiones en la región del Cáucaso".
En el año en que tendrán lugar las elecciones al Parlamento Europeo y en el que se debaten las reformas de los Tratados, la petición a la UE de los delegados de COMECE y CEC, que representan a unos 380 millones de ciudadanos unidos "en los ideales cristianos de justicia, paz e integridad de la creación", es ante todo aunar esfuerzos de cooperación entre países y diferentes grupos sociales y religiosos.
En efecto, es "más importante que nunca" salvaguardar la Unión tanto "mediante la protección de la democracia y el fortalecimiento de los valores comunes y los derechos fundamentales", como "actuando activamente contra el fundamentalismo y la polarización". En particular, preocupa "el abuso y la instrumentalización de la religión", que a menudo conduce a la desinformación, el populismo y el extremismo.
Los obispos y los representantes de la CEC constatan a continuación que en muchos Estados miembros aumenta el malestar y el temor "por los costes sociales actuales y futuros de la transición ecológica". Un tema que estará en el centro de las próximas elecciones europeas. "Por esta razón", reza un comunicado conjunto, "será indispensable alcanzar un amplio consenso político y social para evitar un potencial estancamiento en el trabajo legislativo hacia un futuro sostenible".
En este sentido, al tiempo que celebran la reforma del mercado eléctrico y los esfuerzos hacia la descarbonización, COMECE y CEC también subrayan las responsabilidades globales de la UE a la hora de asegurar las importaciones de energía y materias primas. Por ello, hay que evitar tanto "los diversos acuerdos celebrados con regímenes autoritarios, que violan las normas políticas fundamentales y los derechos básicos", como la explotación de los países en desarrollo.
Por último, se piden mayores esfuerzos en el ámbito de la educación, "evitando la fuga de los trabajadores más especializados fuera de Europa o dentro de la propia Europa", factor que crea desigualdades en el desarrollo de las regiones europeas" y creando una asociación "entre instituciones y organizaciones civiles y religiosas".
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