El Obispo Antonio Marino, que renunció al cargo, pidió respeto

El Obispo Antonio Marino, que renunció al cargo, pidió respeto

Se transformó en una constante de las marchas a favor de la igualdad de mujeres, no solo en Mar del Plata sino en el país, donde un grupo minúsculo de manifestantes se expresan a través de pintadas sin importar el `valor´ de la propiedad privada y el daño que causan. Uno de los blancos elegidos fue la Catedral que una vez más fue víctima del accionar de activistas.

 

“Se trata de un hecho lamentable, nosotros no respondemos a una agresividad con otra. Expresamos nuestra sorpresa porque adherimos desde nuestra visión cristiana a los justos reclamos que hacen a la promoción de la mujer, al respeto”, explico Monseñor Antonio Marino.

En tal sentido, el obispo se preguntó “¿quién puede oponerse a este reclamo para que se haga algo en profundidad frenando esta barbaridad que son los femicidios” aclarando que “nadie que esté en su sano juicio”.

En lo que concierne al minúsculo grupo de activistas que formaron parte de la multitudinaria marcha la cual se desarrolló este miércoles por el centro de la ciudad, recalcó: “cuando se quiere promover un determinado objetivo nos circunscribimos a eso. Pero que tiene que ver la legitima promoción de la mujer y el reclamo de justicia después de esta ola de femicidios, con agredir a la Iglesia, a la Catedral… deben tener respeto por la propiedad ajena”.

La renuncia como Obispo

Próximo a cumplir 75 años, en consonancia con lo que se estila, el obispo de la diócesis de Mar del Plata Antonio Marino, elevó su renuncia al cargo eclesiástico, tras ejercerlo durante seis años.

La noticia se filtró este jueves pero el obispo habría presentado la renuncia al Papa el pasado 22 de febrero. Aceptada la dimisión se convertirá en el primer obispo emérito en los anales de la diócesis local. Cabe traer a colación que Marino fue designado el 6 de abril de 2011, tomando posesión del cargo en junio de ese año.

En condición de obispo emérito, sí el Papado no dispone lo contrario, podrá continuar  viviendo dentro de los límites de la diócesis. Conservará el derecho de administrar todos los Sacramentos, en particular la Confirmación, la Confesión, el Orden del Diaconado y del Presbiterado y asistir al matrimonio con la delegación del Ordinario del lugar o del párroco, a menos que el futuro obispo no se oponga expresamente invocando causas particulares.

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