Una multitud de santiagueños peregrinó al santuario de Mailín

Una multitud de santiagueños peregrinó al santuario de Mailín

El arzobispo de Santiago del Estero, Cardenal Vicente Bokalic, presidió la misa de la Fiesta Chica del Señor de los Milagros, donde destacó el testimonio de fe de los peregrinos y llamó a vivir el perdón como camino de paz y reconciliación.

El arzobispo de Santiago del Estero y primado de la Argentina, cardenal Vicente Bokalic CM, presidió el 13 de septiembre la misa de la Fiesta Chica del Señor de los Milagros de Mailín, donde destacó el testimonio de fe de los peregrinos y llamó a dejar atrás el rencor, la venganza y el odio para abrir caminos de reconciliación.

Al comienzo de la celebración, el cardenal agradeció especialmente a los peregrinos que arribaron al santuario: "Hoy, a pesar de todo esto, del frío, de la lluvia, de la pobreza, de la miseria, hoy están aquí al lado del Señor de los Milagros", expresó, y destacó de manera particular a quienes, aun atravesando enfermedades, pérdidas y situaciones dolorosas, mantiene viva su fe.

Al reflexionar sobre el Evangelio del día, el cardenal Bokalic reconoció que el mensaje de Jesús sobre el perdón puede resultar exigente. Recordó la pregunta de Pedro acerca de cuántas veces debía perdonar y la respuesta del Maestro: "No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete". A partir de ese pasaje, afirmó: "Jesús dice, tenés que perdonar siempre", aunque reconoció lo complejo de perdonar cuando se han vivido traiciones, abandonos, humillaciones o heridas profundas.

El primado de la Argentina aclaró que perdonar no significa justificar una injusticia, olvidar lo sucedido ni permitir que alguien continúe haciendo daño. "Cuando existe violencia o abuso es necesario proteger a las víctimas, establecer límites y buscar la justicia. El perdón no está reñido con la justicia", subrayó. En cambio, explicó que perdonar significa "no devolver el mal que hemos recibido" y no permitir que el deseo de venganza gobierne la vida.

En ese sentido, sostuvo que el perdón puede abrir una nueva perspectiva: "El perdón no cambia el pasado, pero puede cambiar el futuro". También advirtió que el odio termina encadenando a las personas a sus sufrimientos y animó a "no dejar que el odio se convierta en dueño de nuestro corazón".

El arzobispo santiagueño aseguró que el fundamento del perdón cristiano radica en la experiencia de la misericordia de Dios. "Perdonamos porque nosotros fuimos perdonados", afirmó, y recordó que el Señor "no se cansa de perdonar" y siempre ofrece una vida nueva. En ese marco, invitó a los fieles a pedir ayuda para recuperar la paz, reencontrarse con quienes los hirieron y vivir reconciliados.

Finalmente, ante un mundo y una sociedad atravesados por divisiones, el cardenal primado llamó a construir la paz desde el amor, el diálogo y el reconocimiento de las diferencias. "Solamente la paz y el perdón pueden ayudarnos a reencontrarnos, a mirarnos con más confianza, respetando las diversidades", afirmó, e invocó al Señor de los Milagros para que ayude a los peregrinos a "comprender, a ser pacientes y perdonar a tantos hermanos que nos han herido".

Entre las manifestaciones de fe de la jornada, se destacó la peregrinación de jóvenes exploradores que recorrieron 18 kilómetros a pie desde Lugones hasta el santuario, la administración de numerosos bautismos y la celebración de sucesivas misas.

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