La ciudad fue escenario ayer de una de las manifestaciones de fe más importantes de los últimos años. Después de nueve años sin realizarse en Buenos Aires, “Marcho por Jesús” volvió a reunir a decenas de miles de personas provenientes de distintas localidades, que se congregaron para compartir una jornada de fe y oración, transformando las calles porteñas en un espacio de encuentro, unidad y esperanza. Brindaron un testimonio público el cantante y compositor Rodrigo Tapari y el jugador de Racing, Adrián 'Maravilla' Martinez.
En el momento de la oración por las autoridades, se intercedió por el Jefe de Gobierno porteño, Jorge Marcri, quien estuvo presente junto a su esposa, María Belén Ludueña.
Desde las primeras horas de la jornada, una multitud comenzó a concentrarse sobre la Avenida de Mayo y Perú para iniciar la marcha hacia el Congreso de la Nación. A lo largo del recorrido pudieron verse familias enteras, niños, jóvenes y adultos mayores caminando juntos, mientras cientos de banderas argentinas acompañaban cada cuadra del trayecto en una clara expresión de fe y compromiso con el país.
Al llegar a la plaza del Congreso, los presentes participaron de un encuentro multitudinario que incluyó momentos de adoración y oración. Desde el escenario, destacados pastores de diferentes denominaciones elevaron oraciones por la familia, la juventud, los gobernantes, la economía y el futuro de la Argentina, poniendo también en valor el compromiso de la Iglesia Evangélica, que cada día está presente en las calles y en los barrios, acompañando a quienes más lo necesitan. También fueron parte referentes la movilización de Marchar por Jesús Internacional de Brasil, México y Venezuela.
A través de su labor voluntaria en centros de rehabilitación, hogares, comedores, merenderos y cárceles, las iglesias evangélicas acompañan cada día a personas y familias que atraviesan situaciones de vulnerabilidad. Una tarea que forma parte de su identidad y refleja el compromiso de estar cerca de quienes más lo necesitan, brindando contención, apoyo y oportunidades para transformar realidades y fortalecer el tejido social.
“Marcho por Jesús” dejó el testimonio de una Iglesia unida, presente y comprometida con su comunidad. Una jornada que quedará en la historia del movimiento evangélico argentino como una expresión de encuentro, fraternidad y compromiso, con la mirada puesta en acompañar y servir a quienes más lo necesitan.
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