Mons. Colombo: "El bien tiene siempre la palabra definitiva"

Mons. Colombo:

El arzobispo de Mendoza invitó a reflexionar sobre la paciencia que nos tiene el Señor, que nos espera y obra a su tiempo, y sabe ver con claridad.

En la misa dominical celebrada en la parroquia y basílica Nuestra Señora de Luján, el arzobispo de Mendoza, monseñor Marcelo Colombo, exhortó a los fieles a imitar la paciencia del Señor, que nos espera y permite que el paso del tiempo haga que las cosas se manifiesten con mayor claridad.

Al reflexionar sobre el Evangelio de san Mateo, el prelado explicó que, en su capítulo 13, las distintas parábolas para referirse al Reino de Dios nos invitan a "reflexionar desde el lugar de las imágenes, que son tan provocadoras". 

En este caso, la parábola del sembrador que espera una buena cosecha, constituye el punto de partida para compararlo con el Reino de Dios, "donde el Señor sabe sembrar en nuestros corazones, en la humanidad y en la historia de los hombres buenas personas, buenos sueños y proyectos", observó.

"La historia continúa -dijo el prelado- mostrándonos cómo este hombre es sorprendido en su buena fe por un enemigo que siembra cizaña y que pronto conspira contra la existencia misma del trigo". 

Ante la inquietud de los servidores, quienes acuden a verlo para que remedie lo que está aconteciendo, "el dueño los tranquiliza, haciéndoles notar que alguien de afuera ha venido a perjudicarlos, pero que no conviene obrar apresuradamente para no poner en riesgo toda la cosecha", explicó.

La paciencia divina frente a la prisa humana

"La imagen nos habla, ciertamente, de la paciencia de Dios, de su infinita misericordia y de su indulgencia", destacó monseñor Colombo, la cual "prevalece sobre la cordura, la prudencia y la consideración del bien mayor que puede resultar de la espera, frente a una respuesta intempestiva, fuerte, quizá violenta, que rompa todo y deje sin cosecha al propietario", añadió.

Al resaltar la paciencia que el Señor nos tiene, que "nos espera, aguarda nuestra conversión y permite que el paso del tiempo haga que las cosas se manifiesten con mayor claridad", alertó sobre "la diferencia con nosotros, que reaccionamos con tanta rapidez, juzgamos con tanta velocidad y no nos damos el tiempo para esperar a que todo se vea con más nitidez".

De ahí que explicó cómo "la indulgencia de Dios y su paciencia desafían nuestra propia capacidad de saber esperar".

"No es complicidad con el mal ni ocultamiento de lo que puede ser malo -señaló- sino esperar el momento oportuno para obrar con eficacia. Sobre todo, esta imagen pone de manifiesto la prevalencia del bien sobre el mal".

"A veces -continuó monseñor Colombo-, estamos tentados de pensar que el mal es superior, que todo termina mal, que el mal tiene la última palabra", pero observó que el Señor, en la parábola de este domingo, "nos indica que Él espera y obra a su tiempo, y sabe ver con claridad. No quiere equivocarse con la premura y la prisa de los hombres".

"Estamos llamados a ser más reflexivos, a buscar con cuidado las causas de las cosas, a no dejarnos confundir sobre el origen del mal y de aquello que nos daña, pero sobre todo a no quemar etapas ni a obrar, a veces con impulsividad, sin mesura, sin criterio y sin eficacia". 

"El Evangelio, una vez más, de la mano de las parábolas, nos conduce por los caminos de Dios. Seamos entonces pacientes, pero conscientes de que el bien siempre triunfa y se impone. El bien tiene siempre la palabra definitiva".

Comentá la nota