Mons. Cardelli llama a abrirle el corazón a la Palabra

Mons. Cardelli llama a abrirle el corazón a la Palabra

Cientos de fieles se congregaron el 25 de febrero en el santuario de Nuestra Señora del Rosario de San Nicolás para participar de los homenajes que se le brindan a María bajo esta advocación. La misa central de la jornada fue presidida por el obispo de San Nicolás de los Arroyos, monseñor Héctor Cardelli, quien predicó a los presentes sobre la humildad.

Como sucede cada día 25, cientos de fieles se congregaron en el santuario de Nuestra Señora del Rosario de San Nicolás para participar de los homenajes que se le brindan a la Virgen María bajo esta advocación. La misa central de la jornada fue presidida por el obispo de San Nicolás de los Arroyos, monseñor Héctor Cardelli, quien predicó a los presentes sobre la humildad. 

Monseñor Cardelli comentó el Evangelio según san Lucas, en el que Jesús les dice a los judíos que piden señales de la venida del Reino que no tendrán más signos que el de Jonás, que predicó a los ninivitas exhortándolos al arrepentimiento y la conversión. El obispo destacó la necesidad de tener humidad para recibir la Palabra de Dios “con un corazón sin estorbos”. 

El obispo explicó que la humildad predispone al conocimiento, y así, el amor crece como respuesta y fidelidad a Dios, que amó primero y sigue beneficiando al hombre con su amor. 

“Es necesario creer y abrirnos a ese amor que surge del conocimiento de la Palabra y hacernos merecedores de la bondad de Dios como un don inmerecido e incapaces de recibirlo a no ser sólo porque Él nos lo da”, comentó el prelado. 

Monseñor Cardelli también observó que la Virgen María precede a los hombres en este gesto con la entera entrega de su vida, por su humildad, su amor y su fidelidad, y porque su corazón estuvo abierto al Señor llevando a plenitud el alcance de su Palabra. 

“María, Madre, Maestra, ¡gracias por elegir este lugar y este pueblo para llevarnos a Jesús y enseñarnos cómo hacer de nuestra vida un Evangelio viviente!”, expresó el obispo. 

Finalmente, monseñor Cardelli invitó a meditar la Palabra de Dios para incorporar criterios y sentimientos evangélicos, para decir algún día con María «El Señor hizo en mí maravillas».

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