El arzobispo coadjutor de San Juan y presidente de Pastoral Social explicó que “estamos viendo si el proyecto educativo scout coincide con los valores de los distintos credos”. Y admitió que el nuevo plan scout incluye la perspectiva de género.
El arzobispo coadjutor de San Juan de Cuyo y presidente de la comisión episcopal de Pastoral Social, monseñor Jorge Lozano, consideró que no hay “una ruptura” con la Asociación Scouts de Argentina, sino un conflicto con la Iglesia y otros cultos porque en noviembre del año pasado una asamblea de esa organización propuso modificar su proyecto educativo.
“No ha habido ruptura, se está viendo si las propuestas nuevas de este nuevo proyecto educativo coinciden con los valores de los distintos credos que forman parte”, sostuvo, y recordó que en muchos casos tanto los scouts como la Infancia Misionera o la Acción Católica forman parte del “proceso educativo” de las parroquias.
“Estamos conversando con distintos credos a nivel nacional y tuvimos una reunión en San Juan, que fue muy buena para ver cuál era la situación actual”, puntualizó.
El prelado explicó que se está “conversando con referentes de distintos credos, para que cada uno, desde su propia convicción y confesión religiosa, pueda participar dentro de un mismo movimiento (Scouts de Argentina), que tiene una propuesta educativa que es fabulosa”.
“No hay un conflicto puntual, sino ver cómo los proyectos educativos, dado que el de 1996 tuvo un acuerdo amplio y el de ahora no tiene el mismo acuerdo”, señaló en declaraciones a radio La Red San Juan.
“Las asociaciones (católicas) están viendo si siguen dentro del paraguas de Scouts de Argentina o se pasan a la asociación diocesana de scouts, que es Adisca, y los que son adventistas entienden que tienen que tener una estructura que los ayude a vivir el escultismo desde su propia identidad religiosa”, precisó.
Consultado sobre si la aceptación de la homosexualidad era el “punto de quiebre”, monseñor Lozano respondió: “No es eso, en realidad, el nuevo proyecto educativo no habla de aceptar o no, pero sí de promover una ideología de género respecto de cómo desde cada confesión religiosa enseñamos la educación para el amor o la educación para la sexualidad”.

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