Impulsado por el presidente Shavkat Mirziyoyev, con sus 42.000 metros cuadrados de superficie visitable, se trata de una de las estructuras más grandes del mundo dedicada al estudio y la difusión de la historia, la cultura y la civilización musulmana.
Con motivo del fin del Ramadán y de la fiesta del Nowruz, que marca el año nuevo de primavera, el presidente uzbeko Shavkat Mirziyoyev ha inaugurado en Tashkent el nuevo Centro de la Civilización Islámica, que llevaba ocho años en construcción.
El gran complejo estará abierto a todo el mundo y contará con un majestuoso museo, la sala del Corán con manuscritos únicos en el mundo y una biblioteca; aquí se ha trasladado también la Administración Religiosa de los Musulmanes de Uzbekistán.
Según afirma el comunicado oficial de su inauguración, el centro representa una de las mayores estructuras del mundo para el estudio y la difusión de la historia, la cultura y la civilización islámicas, hasta el punto de haber sido incluido en el Libro Guinness de los Récords.
El edificio se erige en el recinto del complejo de Khazrati Imam, en una superficie de 10 hectáreas, y consta de tres plantas con una longitud de 161 metros y una anchura de 118 metros. La altura de su cúpula es de 65 metros, y la superficie total disponible para visitas supera los 42.000 metros cuadrados.
El proyecto del palacio se elaboró a partir de las ideas arquitectónicas propuestas por el propio Mirziyoyev, tal y como destaca la oficina de prensa del presidente. Se puede acceder al edificio a través de cuatro entradas con grandes portales que, junto con los arcos exteriores, están decorados con āyāt (versículos del Corán) y ḥadīth, anécdotas sobre la vida del Profeta Muhammad que expresan ideales de «iluminación, humanismo y respeto a los padres».
En el sótano se han habilitado una plataforma especial para niños, un laboratorio de restauración y procesamiento digital, fondos para la conservación de obras museísticas y manuscritos raros, además de amplios vestíbulos.
En la primera planta se encuentra el museo, con una gran sala de exposiciones que se extiende a lo largo de 8.350 metros cuadrados, y un salón de conferencias con capacidad para 550 personas.
En la segunda planta se encuentra la Administración de los musulmanes, otra biblioteca con un fondo de manuscritos y fuentes litográficas, literatura impresa y digital, salas de lectura y espacios para organizaciones internacionales e instituciones científicas.
En esta sala se expone el Muskhaf de ʿUthmān ibn ʿAffān, el manuscrito más antiguo del Corán, incluido en el registro «Memoria del Mundo» de la Unesco, y se recogen 114 manuscritos raros propiedad de Uzbekistán, creados en el periodo de los gobiernos de las dinastías más importantes. Entre ellos se encuentran ejemplares de gran valor de las épocas de los samánidas, los karakhindis, los gaznávidas, los timúridas, los sheibanidas y otros. Las fuentes antiguas superan las dos mil, y los manuscritos del Corán son más de 60, tanto de origen local como adquiridos en subastas internacionales.
La gran estructura está concebida como un espacio de integración social, bajo el lema «Museo abierto para todos», y se instalará también una audioguía especial para personas invidentes, con diversas posibilidades de desplazamiento autónomo mediante soluciones electrónicas disponibles a través de Bluetooth. También se está pensando en guías-robot y otras soluciones de vanguardia, como ya ocurre en los principales museos del mundo, para ofrecer a todos un gran pasado de espiritualidad, sintiéndose acogidos en un futuro de tecnologías al servicio del ser humano, informó AsiaNews.
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