La Real Comisión refleja unos 4.500 casos de pederastia cometidos por 1.880 clérigos
"Negligencia criminal". La Iglesia australiana confesó ayer sus pecados en la gestión de la pederastia clerical en el país. Tras el escalofriante testimonio de monseñor Long, un obispo que sufrió abusos por parte de un sacerdote a su llegada al país, ayer fue el turno de los arzobispos en la Real Comisión creada por el Gobierno.
Una Comisión que ha sacado a la luz alrededor de 4.500 denuncias por presuntos abusos cometidos por 1.880 sacerdotes y religiosos entre 1980 y 2015, y por la que la Justicia australiana también ha pedido la comparecencia del "superministro de Economía" vaticano, el cardenal Pell.
"Fue un tipo de negligencia criminal la gestión de algunos de los problemas que estaban delante nuestro", admitió el arzobispo de Sídney, Anthony Fischer, quien subrayó que "en otros casos, personas que actuaron como conejos delante de los faros, es decir, no tenían idea sobre qué hacer y su actuación fue desastrosa".
"La respuesta (de la Iglesia) fue totalmente inadecuada, simplemente totalmente inadecuada", añadió el arzobispo de Melbourne, Denis Hart. Por su parte, el prelado de Perth, Timothy Costelloe, admitió el "fracaso catastrófico" por parte de los líderes de la Iglesia mientras que el de Brisbane, Mark Coleridge, lo consideró como "un fracaso colosal de la cultura (religiosa)".
Los arzobispos señalaron que se han disculpado por los abusos sexuales a menores cometidos en el seno de la institución, un gesto que la abogada consejera de la comisión, Gail Furness, calificó como "necesario pero no suficiente", según ABC.
El arzobispo de Adelaida, Philip Wilson, admitió que la respuesta a las denuncias debe mejorar especialmente en el contacto con las víctimas, el cumplimiento de obligaciones legales y la gestión con los agresores, la investigación de candidatos al clero y la protección del bienestar de los menores.
A la audiencia acudió Eileen Piper, de 92 años, cuya hija, Stephanie, se suicidó en 1994 tras sufrir durante años los abusos sexuales de un sacerdote para reclamar al arzobispo de Melbourne una disculpa en nombre de la iglesia.
La mujer denunció a la Policía que fue violada por un sacerdote de un club católico para jóvenes pero los cargos fueron desestimados tras su suicidio, aunque posteriormente el religioso fue condenado por abusar de otros dos adolescentes.
La comisión se estableció en 2012 para investigar la respuesta de las autoridades a los casos de abusos sexuales a menores cometidos en instituciones públicas, sociales, deportivas y religiosas.
El año pasado un comité presentó 99 recomendaciones a las autoridades sobre cómo atender a las víctimas, además de un plan de compensaciones de 4.000 millones de dólares australianos (3.061 millones de dólares o 2.845 millones de euros) financiado por los centros donde se cometieron los abusos.
En noviembre, el Gobierno de Australia anunció que indemnizará a cada víctima de abusos sexuales cometidos en el seno de instituciones públicas y religiosas del país con hasta 150.000 dólares locales (114.850 dólares o 107.000 euros).
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