Humahuaca celebró la Epifanía con una manifestación de fe popular

Humahuaca celebró la Epifanía con una manifestación de fe popular

Con procesión, bendición de los niños y una homilía centrada en la adoración auténtica, la comunidad humahuaqueña renovó su fe al Niño Dios en una jornada marcada por la unidad y la esperanza. 

Humahuaca vivió el 6 de enero una profunda celebración de la Epifanía del Señor, en la que la fe, la tradición y la vida comunitaria se expresaron con particular fuerza. Desde temprano, niños, adolescentes, jóvenes y adultos participaron de una jornada que transformó las calles de la ciudad en un verdadero "camino de Belén", poniendo a toda la comunidad a los pies del Niño Dios.

La celebración comenzó a las 9 en la Explanada a los Héroes de la Independencia, donde se congregaron numerosos fieles para participar de la misa y posterior procesión. Uno de los signos más destacados fue la llegada de los pesebres provenientes de Valiazo, Ocumazo, Coctaca y otras comunidades cercanas, junto a los pesebres locales y la visita especial del pesebre de El Carmen, que aportaron un fuerte testimonio de comunión y fraternidad en esta fiesta de Reyes.

 

La organización estuvo a cargo de la Comisión Organizadora de Presentaciones de los Pesebres, que también coordinó la recolección y distribución de golosinas destinadas a los niños, entregadas con alegría al finalizar la procesión. Este gesto solidario reforzó el carácter comunitario y festivo de la jornada.

La Eucaristía fue presidida por el presbítero Ricardo Lobo, quien ofreció una homilía de tono interpelador, invitando a los fieles a recuperar el verdadero sentido de la adoración y de la obediencia a Dios en un mundo que, según señaló, corre el riesgo de olvidarlo. A partir del relato evangélico de los Reyes Magos, el sacerdote profundizó en el significado simbólico de sus ofrendas.

 

Al referirse al oro, lo vinculó con la sabiduría que reconoce a Dios como Señor, advirtiendo sobre la soberbia y la autosuficiencia. El incienso, explicó, representa la vida espiritual y la oración que se eleva a Dios como ofrenda pura. La mirra, finalmente, anticipa el dolor y el sufrimiento humano, que el creyente está llamado a ofrecer con fe y confianza.

Uno de los ejes centrales de la predicación fue el llamado a la coherencia cristiana. El padre Lobo subrayó que "adorar es reconocer que Jesús es nuestro único Señor" y recordó que solo ante Dios el cristiano inclina la cabeza, para luego levantarse y vivir conforme a su voluntad. También dirigió un mensaje especial a las familias y a los niños, alentándolos a vivir una adoración sincera y comprometida.

 

La celebración concluyó con la bendición de los niños, impartida por el presbítero Ricardo Lobo junto a los futuros diáconos, y con una oración de entrega personal, en la que los fieles renovaron su decisión de reconocer a Jesús como Señor de sus vidas. Así, Humahuaca volvió a brillar con la luz de la fe y de la esperanza, reafirmando una tradición profundamente arraigada en su identidad cristiana.

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